«LAS MOTITOS»

CINE CORDOBÉS PREMIADO EN MÁLAGA

El prestigioso Festival de Málaga consagró al film cordobés “Las Motitos” como mejor cinta Iberoamericana, a Carla Gusolfino como mejor interpretación femenina por el mismo largo y al corto “Homenaje a la obra de Phillip Henry Gosse” como mejor documental.

En la reciente 24ª edición del Festival de Málaga Cine en Español el film cordobés «Las motitos» dirigido por Inés María Barrionuevo y Gabriela Vidal, y producido por Gualicho Cine con apoyo del Polo Audiovisual del Gobierno de Córdoba, se consagró con la Biznaga de Plata como mejor película iberoamericana. A su vez, Carla Gusolfino obtuvo también el premio a la mejor interpretación femenina por el mismo film. En el festival, además, Homenaje a la obra de Phillip Henry Gosse, del cordobés Pablo Martín Weber, ganó la Biznaga de Plata al mejor cortometraje documental.

“Las Motitos” está protagonizada por Gusolfino junto a Ignacio Pedrone, Carolina Godoy, Miguel Ángel Simmons y Erika Cuello, entre otros. Sigue a los jóvenes Juliana y Lautaro, quienes viven en un barrio humilde sitiado por policías. Ambos tienen que sortear una situación muy difícil, entre la ilegalidad y el desamparo de estos adolescentes.

El guion es de Gabriela Vidal; Marcos Rostagno fue el director de fotografía, la música es de Andrés Toch, Atilio Sánchez fue director de sonido y Carolina Vergara, directora de arte. Martín Paolorossi fue el productor del largometraje, que había recibido varios premios en la última edición del Festival Internacional de Mar del Plata.

Basada en la novela de Vidal «Los chicos de las motitos», la película transcurre durante el alzamiento  de la policía de Córdoba durante diciembre de 2013. Un contexto particularmente peligroso para ese grupo de chicos de los suburbios capitalinos que andan en moto de baja cilindrada, visten gorritas con vísceras y alternan tiempo libre con actividades delictivas menores. Algo normal en el barrio, dado que nadie se sorprende demasiado cuando la policía se lleve detenido a uno de esos chicos.

El primer gran mérito de «Las motitos» es la naturalidad de su registro, la manera de romper un estereotipo social con peso de bronce en el cine argentino sin estridencias y haciendo de esos chicos lo que son: futuros adultos con dudas, con vidas duras, pero no por eso carentes de momentos de belleza y felicidad, como muestra uno de los desenlaces más recordables de esta edición festivalera.

Juliana (una extraordinaria Carla Gusolfino) tiene 15 años, vive con su madre y sus hermanas menores y es parte periférica de ese grupo ya que mantiene una relación con Lautaro. Un test confirma dos cosas: que Juliana está embarazada y que quiere abortarlo. ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Con qué dinero? ¿Hay que avisar a los padres? Todas preguntas que Juliana y Lautaro deberán resolver en el marco de un vínculo íntimo, con Barrionuevo y Vidal acompañándolos en sus decisiones.

«Las motitos» muestra un universo alejado del sector ABC1 donde suelen transcurrir las ficciones argentinas, haciendo de ese entorno un elemento condicionante de las vivencias de los personajes. Personajes que no son ni buenos ni malos, apenas inseguros y contradictorios. Hubiera sido muy sencillo ubicar a Lautaro –que quiere que aborte de la manera más barata posible- en el rol de villano, pero el chico actúa de buena fe, sin malas intenciones, intentando salir de la mejor manera posible de una situación que ni él ni ella eligieron.

El embarazo desata una crisis personal y afectiva que pone en juego los vínculos con sus familiares más cercanos: mientras la mamá de Lautaro permanece ajena llevando adelante su comercio y cuidando a los hermanos menores, la de Juliana es de esas mujeres fuertes e intuitivas que sospechan que algo no anda bien. A esa madre Juliana necesita más que nunca aun cuando la enfrente.

+ Info:
https://vimeo.com/gualichocine

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