Entrevista: PAULA OYARZÁBAL

«POEMAS NACIDOS DEL ENSUEÑO Y LOS RECUERDOS»

Por Martín Maigua

Para la escritora cordobesa Paula Oyarzábal, la poesía es la única dama fiel del mundo. Esta semana presentará su segundo libro “La mujer sentada” (Alción Editora, 2010), y a sólo horas de hacerlo nos cuenta acerca de su relación con la poesía y cómo fueron naciendo los textos. La cita es este martes 16 a las 19.30, en el Centro Cultural España Córdoba.

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¿Cuándo escribiste “La mujer sentada” y cómo decidiste que era el momento de publicarlo?
A La mujer sentada lo escribí sin saber que alcanzaría a formar parte de un libro. Fueron los poemas escribiéndose, los publicaba dispersamente en mi blog La viuda del ciclista  y un día los reuní y los adjunté a los poemas de la serie Esa rara bella chica (escritos en tercera persona e inspirados y dedicados a la poeta rosarina Emilia Bertolé). Casi todos los poemas formaron parte de un trabajo de taller con el poeta Arturo Carrera y él un día dijo: esto ya es un libro.

El clima del libro pareciera reflejar una instancia de quiebre y la aceptación de su destino. Para llegar a ello, ¿desde dónde nacieron los textos que componen el poemario?
Claro que sí, una instancia de quiebre y una mirada diferente sobre las cosas que atienden los sentimientos y las cosas del mundo, de alguna manera, la calma. Los textos nacen desde el ensueño y los recuerdos, una mirada constante de lo que pasó antes y ya no pasa más.

Muchos poemas hablan de un correrse de sí, una separación del yo que se aleja, permitiéndose ser espectador de sus propias circunstancias. ¿Qué tanto te ayuda la poesía a hacer eso con tu vida?
Me parece que es el momento, el tiempo justo para salirse de uno – de mí-, lo que intento con los poemas pensados o dedicados a Emilia, es volver a darle vida a alguien que me hubiera gustado conocer, y como eso no pasó, la invento. Me dejo en la idea que tengo de  ella,  y muy lentamente me parece estar saliéndome de mí. Es difícil responder qué tanto ayuda la poesía a hacer eso con mi vida. Es un juego, una manera de cambiar la rutina de escritura.  En la vida no tengo intenciones de salirme de mí,  sin embargo en la poesía me lo propongo con diversos resultados, me gusta intentar quitar un poco ese “yo” que suele tornarse tedioso e ir a hacia otras situaciones que tengo la sensación de comprender.

¿Qué relación existe entre los poemas de “La mujer sentada” con los de tu primer libro, “Escritos en la cama”?
Escritos en la cama fue un libro que dolió mucho escribir. Y fue caprichoso. Quería ese libro y lo quería así. En cambio La mujer sentada fue más distendido, allí hay poemas que escribo desde 2006. Y que fueron acomodándose en la “historia” sin que yo pudiera hacer demasiado por ellos finalmente. No veo ahora la relación, no digo que no exista, sólo que no puedo verla.

¿Sobre qué hablaría un poema antagónico a los de “La mujer sentada”?
Me imagino que debería escribir en otro ámbito, lejos de los pájaros y el sol y la tranquilidad de las sierras. Volver a San Telmo, al Abasto, al rock y a la noche porteña y escribir poemas  allí, siendo “la otra yo”. Seguramente esos poemas tendrían otra cosa, no sé si antagónica, pero desigual; ahora que me preguntás, no me imagino que pueda escribir un poema antagónico a otro ¿o sí?

 

¿Cómo es un buen día tuyo para escribir?
El quinto después de cuatro de haber estado tranquila en un mismo lugar.

¿En qué medida la poesía “ilumina” tus días?
La poesía está conmigo, forma parte de cada día. A veces iluminándolos y otras veces apagándolo todo. Pienso que la poesía es a la única “dama” fiel del mundo. Nunca te va a cambiar, ni dejar, ni lastimar, en cambio quien la escribe puede hacerle todas ésas cosas a la poesía y sin embargo ella se mantiene incólume.

¿Me podrías citar al menos uno o dos libros que este año te hayan conmovido durante la lectura?
Éste año la obra de Emilia Bertolé, publicada por la Editorial Municipal de Rosario, me trastornó tanto que hice un libro. Después me gustaron mucho los poemas de John Ashbery publicados por editorial Mansalva; y hace cosa de un mes compré el libro Madame Edwarda de Bataille en Alción, hacía mucho que quería leerlo y por fin, pasó.

Viajas mucho y estás en contacto permanente con la movida literaria de Buenos Aires. ¿Qué panorama tenés de lo que sucede allá y lo que pasa en Córdoba respecto a la poesía?
Es tan diferente lo que pasa allá y lo que pasa acá.  Por momentos se parecen las movidas literarias, las de acá y las de allá. Sin embargo me parece que hay una diferencia y es que acá cada ciclo que comienza, cada editorial que nace, cada proyecto literario, que en general son buenos, a diferencia de Buenos aires, parecieran ser de corto aliento. Siempre acá estamos temiendo y previendo que los proyectos se terminen. En Buenos aires hay ciclos de poesía que existen hace muchos años, revistas, editoriales, etc.  Acá podemos poquito y allá pueden un poco más.

¿Qué vamos a encontrar en la presentación de “la mujer sentada?
Vengan, pasen, lean y vean.

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Es el martes 16 de noviembre. A las 19:30 hs.
En el Centro Cultural España Córdoba.
Entre Ríos 40.

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