LA ANARQUÍA COMO ELEMENTO CREATIVO
Marcos López es reconocido por su inconfundible obra fotográfica. «Ramón Ayala» es su primer largometraje, donde cuenta la obra de uno de los grandes poetas y autores litoraleños. En Córdoba, fue presentado en el marco del IIIº Festival de Poesía de Córdoba organizado por Alejo Carbonell, Gastón Sironi y Carlos Ferreyra.
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– ¿Cómo surge el deseo de experimentar del lenguaje fotográfico al cinematográfico?
Yo estudié cine en la escuela de cine en Cuba era como una deuda pendiente que tenía en hacer cine y me interesaba el trabajo en equipo, intentar contar algo con una narrativa cinematográfica y de ahí salió esta película. «Ramón Ayala» fue filmada muy libremente, usé todo tipo de lentes, el que me daba la gana, me dejé llevar por el placer antes que por una estructura. Siento que la fotografía ya la tengo tan incorporada y que por momentos me aburro, porque me sale naturalmente.
– ¿Cómo se trabajó la diversidad de lenguajes?
Soy muy anárquico para trabajar, muy desordenado y «Ramón Ayala – La Película» está hecha con muchas texturas de formatos diferentes, finalmente funciona como película, es sencilla, la gente se emociona y es de un espectro muy amplio de público, me quedé muy contento con el resultado final.
– ¿Qué te cautivó de Ramón Ayala para concretar tu primer largometraje?
Bueno, se ve que me cautivó su poesía y necesitaba un personaje para llevarme como en las entrañas de la selva, a mi me gustaban sus canciones, entonces fui y le toqué el timbre en su casa, y le dije: “Mire, quiero hacer un documental sobre usted”. Así empezó este proyecto que tomó cuatro años de filmación.
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+ acerca de Marcos López:
Fotógrafo. Es reconocido como uno de los más importantes de Latinoamérica. Sus fotografías se caracterizan por ser puestas en escena, donde juega el rol de director teatral, con influencias del cine, de la pintura y de la fotografía documental clásica.
Nació en Gálvez, Santa Fe, y comenzó a tomar fotografías en 1978.
En 1982 obtuvo una beca de perfeccionamiento del Fondo Nacional de las Artes y se trasladó a Buenos Aires, donde trabajó en proyectos colectivos con fotógrafos y artistas de otras disciplinas.
Colaboró con medios independientes de Buenos Aires como Expreso Imaginario y El Porteño; y en 1989 integró la primera promoción de becarios extranjeros de la Escuela Internacional de Cine y TV de Cuba, en donde realizó documentales en video.
Trabajó en Buenos Aires como realizador de documentales y en varios largometrajes como asistente de iluminación y fotógrafo de filmación.
Es invitado a dictar talleres, y ponencias sobre la producción de su obra. Publicó los libros “Retratos”, “Pop Latino” y “El jugador”. Sus colecciones fueron presentadas en museos de Argentina, Estados Unidos, España, Cuba y Venezuela.








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