Crítica cinematográfica: “Un Cuento Chino”

UN BUEN AMIGO

Por Gloria Kreiman

Un cuento chino (2011) es la historia de un argentino y un chino que tienen que vivir en la casa del primero por circunstancias accidentales. Es la historia de dos historias distintas e igualmente trágicas que se encuentran para mostrar cómica y románticamente que -morcilla más, palitos chinos menos- somos todos más o menos lo mismo.

Aunque tiene un poco de esto, es moderada en el costumbrismo, en los giros sensibles, en la historia argentina, en el humor negro, en las coincidencias, en los estereotipos, en el romanticismo.

Con la vaca como un símbolo constante (aparece en las comidas, en fotos, es parte protagónica de la historia y su desenlace, se presenta como una especie de emblema argentino y también elemento trascendental en la historia del personaje chino), la película habla sobre la incomunicación y la empatía, la amistad y el amor, las frustraciones, los eventos extraordinarios y los ordinarios, el malhumor, los prejuicios, las obsesiones, los miedos y la casi nunca sostenida eternamente soledad del ser humano.

Si bien su calidad técnica y creativa se lo permitiría, no es un filme pretencioso.

Un cuento chino ofrece composiciones de personajes profundas y serias, gran guión-dirección y actuaciones precisas y elogiables (tanto de protagonistas como de actores secundarios); mientras crea un cuento que se burla del argentino como se burla un buen amigo de otro: con respeto, cariño, humor y (auto) crítica.

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Título: Un cuento chino
Director: Sebastián Borensztein
Guión: Sebastián Borensztein
Intérpretes: Ricardo Darín, Muriel Santa Ana, Ignacio Huang, Vivian El Jaber, Iván Romanelli, Javier Pinto.
País de origen: Argentina
Clasificación: Apta todo público
Duración: 93 minutos
Distribuidora: Buena Vista International

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