CÁNDIDA DÀ: UNA PAYASA EX-CÉNTRICA Y LA CREACIÓN DE UNA «VIDA OTRA»
Por Gabriela Carrión
¿Qué hay detrás de la nariz roja de Cándida? Desde el 2012, el teatro clown se nutre de la presencia de esta payasa que busca, busca y busca. La curiosidad y creatividad la llevan a múltiples expresiones de su ser-hacer clown, de su particular poética: espectáculos, investigaciones, encuentros, libros… Ella y su público, chicos y grandes, ríen y lloran, experimentan todos los verbos del humano compartir.
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– A modo de presentación, me gustaría que reflexionáramos sobre el oficio del clown a partir de un acercamiento a la payasa Cándida, a su vida íntima, a sus búsquedas actuales: ¿hacia dónde la lleva la curiosidad? ¿qué investiga? ¿dónde tropieza? ¿de qué se ríe?
Cándida es una mujer clown o payasa ex-céntrica, es decir, una payasa que se instala fuera del cualquier “centro”; prefiere y elige habitar territorios imprevistos y originales, en donde lo cotidiano es visitado con una nueva mirada. Al igual que los antiguos payasos, ella tiene una nariz roja con la cual puede burlarse ingenuamente de lo serio y aburrido.
Cándida es una payasa trágicómica, que desea hacer reír, llorar y hasta enamorar, todo al mismo tiempo. Así, ella intenta trastocar las percepciones que para el común de los humanos constituyen la trama de eso que llamamos vida. De ese modo, abre la puerta a la posibilidad de crear una “vida otra”, distinta y divertida.
Su curiosidad la lleva de andanzas por espacios-tiempos diversos, en los cuales busca siempre encontrarse con “otros” a partir de la poesía y de la risa tragicómica, compartiendo con el público sus humanas debilidades y riéndose juntos de ellas. Así es que este año Cándida se está dedicando a andar por barrios y localidades del gran Córdoba, en donde se topa con cientos de niños y abuelos, muchos de los cuales no conocen los teatros del centro de la ciudad, chicos y grandes con corazones fantásticos, de los tamaños y colores más raros y disímiles, con quienes comparte risas, sueños y narices payasas.
– Quisiera conocer algo del vínculo de Cándida y su público. Imagino una retroalimentación constante. ¿Qué has aprendido de él?
El público es, ni más ni menos, la otra mitad de Cándida. Sin los espectadores, Cándida dejaría de hacer mundo, de ser ella. El payaso “es” cuando se encuentra con su público. Es en el encuentro con ellos donde los payasos aprendemos a confiar, a reír, a jugar, a dejarnos llevar por la mirada profunda, esa que abre de verdad los corazones. La mirada de Cándida es una puerta abierta para expresar. Una mirada curiosa e inocente, como la de un niño pequeño, que descubre cosas a cada segundo, se asombra y devora experiencias. Una puerta o un puente para compartir mundos.
Desde Balbuceandoteatro pensamos que esta forma de hacer teatro, que propone al espectador constituirse en parte del acontecer creativo, imaginando e inventando junto a nosotros, permite mostrar nuestras humanas contradicciones, reírnos y criticarlas con lenguajes y modos de hacer activos, de vocación libertaria. Así la escena se convierte en un territorio de aprendizaje vital, desde donde se puede desplegar la aventura del conocimiento y del autoconocimiento.
– Desde Balbuceandoteatro llevan a cabo una investigación sobre las mujeres y el humor. ¿Cuáles son los saberes acerca de las comediantas que más te interpelan? ¿De qué modo han enriquecido a tu payasa?
Las indagaciones que llevamos adelante sobre las mujeres y el humor abrieron en Balbuceandoteatro un mundo insospechado. Allí hemos encontrado experiencias sumamente ricas y diversas: las payadoras, las cómicas del circo criollo, la dramaturgia anarquista, el rol de las comediantas en los géneros “menores” como el sainete o la zarzuela. Pero quizá lo que más nos interesó fue el desarrollo de poéticas autónomas rastreadas en el Varieté de comienzos de la segunda década del siglo XX, alimentado claro está, por el fenómeno del Circo Criollo.
Esas comediantas sabían bailar, cantar, ser acróbatas y hacer toda clase de destrezas y trabajos con el cuerpo, pero además se entrenaban para ser grandes improvisadoras, dominando la técnica conocida como “A Soggetto”, es decir, a partir de un guión o libreto preestablecido, componían diálogos y acciones humorísticos inventados en la escena misma. Según múltiples registros, estas comediantas eran capaces de comunicarse con el público, hacerse oír tanto en reducidos escenarios, en carpas, como en grandes estadios deportivos. Estas experiencias vinculadas a la risa positiva constituyeron un conjunto muy rico de poéticas que no se basaban en el escarnio, en la degradación o en la burla del “otro”, sino que incluso, dejaban al descubierto el propio ridículo. Esta suma de saberes autonomizados del texto dramatúrgico, basados a su vez en la búsqueda libre del lado irrisorio femenino, han nutrido profusamente el universo poético de Cándida.
– Y payasos de distintos países, formaciones y trayectorias se reunieron en una isla ¿Compartirías con nosotros tu experiencia alrededor del III Encuentro Internacional de Clowns desarrollado en Cuba?
El III Encuentro Internacional de clowns realizado en Las Tunas fue para nosotros muy potente y vital; llegamos con el deseo de compartir y aprender de una gran diversidad de experiencias y miradas, ya que el encuentro reunía a muchos payasos de diversos lugares y culturas. Y así fue, Ernesto Parra y su troupe propusieron una instancia no competitiva, lo cual fomentó un acercamiento profundo entre los cultores del género, un modo de estar en comunidad, para compartir saberes y técnicas durante días muy intensos, en los que hubo espectáculos, talleres, seminarios, demostraciones, charlas con el mismo objetivo: dignificar el mundo payaso.
Para nosotros fue un gran desafío ya que el lenguaje payaso es un territorio todavía mayoritariamente ocupado por los hombres, a pesar del gran avance femenino en las últimas décadas. Presentamos “Candida Dà” y “Paraguagüitas”, espectáculos de clown teatral, claramente ligados al Absurdo, alejado de los relatos y formatos dramatúrgicos convencionales. ¡La recepción fue excelente! Al finalizar el festival nos quedamos algunos días trabajando junto a Ernesto Parra, en el nuevo espectáculo de Balbuceando, “Cascaja”, así que volvimos felices con nuestros petates y con el sobrepeso de esta bella experiencia.
– Entre las múltiples formas de ser y estar de Cándida, quisiera traer dos a escena: la campaña de financiamiento colectivo «Cándida Dà quiere ser libro», que fue todo un éxito, y el estreno, junto a Mariano Medina, de CasCaja. ¿Nos contarías algo de estas propuestas?
Desde Balbuceando veníamos trabajando en el libro de Cándida Dà desde hace tiempo. En principio, llevé las andanzas de la obra Cándida Dà al papel en forma de coplas. Y alrededor de ellas, comenzamos a encontrarnos esporádicamente con Anna Cubeiro.
Como integrante del grupo, además de ser responsable del vestuario, Anna había comenzado a dibujar a Cándida para juegos de papel que entregamos como programas de los espectáculos, y sus dibujos nos habían enamorado a todos.
Así fue creciendo la idea de poesía ilustrada, y de a poquito, lentamente, se fue creando este libro. Cuando estuvo casi listo, a fines del año pasado, Mariano propuso asociarnos con editorial La Terraza. Juntos resolvimos lanzarlo a través de una campaña de financiamiento colectivo a través de la plataforma Panal de Ideas. Nos interesó porque también es una modalidad de trabajo colectivo -como las antiguas mingas-, pero que suma las nuevas tecnologías. Algo cercano al formato cooperativo, que resurge como alternativa de producción frente a los grandes mercados culturales-editoriales. Y que está creciendo rápidamente en el país, propiciando libros, discos, conciertos, etc. Como decís, la campaña fue todo un éxito porque diez días antes del cierre, ya habíamos llegado al objetivo; así es que el próximo domingo 14 de agosto presentaremos el libro de Cándida en Sala María Castaña.
Con respecto a Cascaja, es una nueva experiencia payasa, con instancias de participación del público, desde donde proponemos disfrutar y reflexionar sobre el poder de los libros y la lectura. Como los demás espectáculos de Cándida, busca alejarse de los relatos convencionales, y pueden compartirlo chicos y grandes. En esta ocasión el lenguaje del clown o payaso se une a textos de Ma. Teresa Andruetto, libros absurdos y canciones del propio Medina y de Laura Devetach. Quienes nos conozcan fuera de las tablas, saben que la temática de los libros y la lectura es para nosotros un campo de acción cotidiana. Pues bien, aquí hemos logrado llevar parte de ese amor común a un hecho escénico de creación grupal, con Anna Cubeiro coordinando el vestuario junto a María del Carmen Gil Solá y Cecilia “Chechu” Astini en la batuta de iluminación y sonido.
¡Ojalá que a los espectadores les guste el resultado en Cascaja, y lo pasen tan bien como nosotros lo hicimos al transitar su proceso creativo!
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