OBRAS QUE INVITAN A
RECORRER ESPACIO ÍNTIMOS
Este Sábado 8 de Julio, a las 10:30 hs. en las salas 1, 2, y 3 de Centro Cultural La Caroyense quedará inaugurada la exposición de arte «Estrategias de Laberinto», de las artistas Ivone Dentesano, Antonia de la Torre y Daniela Córdoba, con curaduría de Carolina Rebodero.
La curadora escribe sobre la muestra: «Los espacios deshabitados del pasado interpelan a los sueños; obligan a reencontrarse con ellos una y otra vez. Dan vueltas por galerías infinitas y aparecen en los trazos, en los recortes y en los objetos que se inventan. Para tomarlos es necesario asomarse al universo intrincado de lo indecible; de lo que no vive en palabras sino en gestos, manifestaciones y metáforas».
«El arte es un pensamiento que se desplaza en el espacio de la imagen; un pensamiento que se aleja de la evidencia para buscar lo inesperado, lo que no tiene nombre, dice Didi Huberman. Cuevas, túneles, pasadizos. En fin, laberintos: un enjambre de imágenes que resguarda y anticipa la luz y la sombra —el derecho y el revés— de la propia experiencia».
«En el arte no se buscan respuestas definitivas sino abrir preguntas, abrir espacios a la reflexión. Es un lugar de resistencia, una afirmación de la singularidad y la creatividad humana».
Estas obras nos invitan a recorrer rincones íntimos. Se convierten en un viaje interior, un laberinto en el que cada artista se encuentra con lo que la confronta y de lo cual no quiere apartarse.
Todos son ensayos posibles…
Daniela Córdoba, Ivone Dentesano y Antonia de la Torre materializan sus laberintos en una propuesta que las aúna en recorridos y estrategias diversas, y como dice Asterión en el cuento de Borges… “Hay azoteas desde las que me dejo caer…”. Ellas quizás también se encuentran cayendo desde azoteas interminables…
Sala 1 – «Dedicado a Tí»
Ivone Dentesano
Con libros coloreados por mi madre construyo un bosque. ¿O un laberinto? ¿O un jardín?
Cajitas que encierran historias pequeñas que habrá que develar.
Recortar, calar, bordar, enlazar como cuentas de un collar cada pieza para darle nueva identidad.
Hay una pulsión de vida que crece en esta obra después que el tiempo de ella terminó. Igual que en el bosque cuando cae un árbol y se desintegra lentamente para dar lugar a nueva vida: musgos, líquenes, hongos que anidarán en su tronco.
Esta es una obra a cuatro manos. Así continuo su tarea, resignificándola, honrándola.
Dice Octavio Paz en el Laberinto de la soledad:
¨Yo quizás no haga nada, quizás fracase, pero quizás me realice en la poesía interior, en esa que apenas necesite escribirse, y en ti, soledad, que me irás revelando la forma de mi espíritu y la lenta maduración de mi ser.¨
Con ese espíritu hago el recorrido por mi Laberinto interior.
La palabra LABERINTO unió los cabos sueltos de nuestros proyectos individuales y nos permitió buscar estrategias para desandar nuestros propios caminos.
Si Laberinto es, como dice el diccionario, un lugar formado artificiosamente con calles, encrucijadas y plazuelas para que, confundiéndose dentro, no se encuentre la salida, me pregunto: Quiero encontrar la salida? O sólo disfrutar del viaje, perdiéndome en las bifurcaciones, senderos y caminos apenas delineados que me proponga este recorrido? Como el hilo de Ariadna, cada una de nosotras utiliza su propia praxis para recorrer el camino interior y si existe, encontrar la salida.
Sala 2 – «Todos Uno»
Antonia de la Torre
Uno, yo, individuo… ¿Qué define sus límites? ¿Qué separa el yo del tú? Somos la suma de aquéllos que hemos integrado o que se nos han incorporado subrepticiamente. Esos otros, esos “tú” son personas, circunstancias, vivencias, experiencias, pasado, tradiciones.
En este todo que es el Uno está el Todo del cual somos una pequeña parte…
Figuras anónimas, formas intrincadas, masa compleja de contornos que se funden y dan lugar a un núcleo firme, ese yo ilusorio que me constituye.
Sala 3 – «La Promesa»
Daniela Córdoba
“El que no conoce el paraíso en esta vida, no lo conoce en ningún lado”
Santa Teresa de Jesús.
Una niña pisó un pan y se hundió en el marjal. Fue un impulso repentino y el bosque la asfixió. Su casa se hundió con ella hasta lo más profundo de la oscuridad.
Desde entonces trepan por su regazo sanguijuelas, sapos y hormigas. Sus pies están envainados sobre un pan frio. La casa se ha vuelto impenetrable. El monte y la humedad la habitan y las sombras la acechan; mientras la niña sigue esperando que algún día escampe y pueda ver la luz que creyó posible.
(Inspirado en “La niña que piso un pan“ de Hans Christian Andersen)
Inauguración: Sábado 8 de Julio :: 10:30 hs.
Clausura: Viernes 15 de Septiembre
Horarios: de Lunes a viernes de 8 a 19 hs. | Sábados, Domingos y Feriados :: de 9 a 19 hs.
Lugar: Centro Cultural La Caroyense (Av. San Martín 2281)
Entrada Libre y Gratuita






