EL TEATRO SEGÚN MARULL
En Córdoba hay teatro cordobés, hay actores cordobeses, hay espacios teatrales cordobeses, hay dramaturgia y hay expertos del teatro. Hoy nos entrevistamos con uno. Gonzalo Marull con todas las letras…
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– ¿Hay teatro cordobés? ¿Hay una identidad dramatúrgica cordobesa?
Hay teatros en Córdoba, hay estudiantes, realizadores, hay producción, HAY TEATRO CORDOBÉS.
Hay una identidad a la hora de producir -horarios, lugares de ensayo, procesos-, hay escuelas -3- que marcan tendencias técnicas, hay muchos talleres, hay grupos con 20 años de trayectoria, hay historias que suceden en Córdoba, hay uso de la palabra cotidiana, HAY IDENTIDAD.
– ¿De qué se ríen, y de qué lloran los cordobeses en una obra de teatro?
No lo sé. El estudio de la recepción teatral para mí, va por otros caminos. Lo que me interesa es descubrir cómo podemos devolverle al espectador participación, inteligencia, inocencia.
– ¿Qué genera humor en Córdoba? ¿Es fácil hacer humor en Córdoba?
A la hora de crear nunca pienso en esos términos. Me cuesta siempre responder a ésta pregunta y siempre resuelvo con un elegante: “deberíamos preguntárselo a un investigador”.
Soy de los que ratifican al teatro como Antiperiodismo; («Ver en el teatro al mundo de una manera distinta a la que se nos pide que veamos al mundo», dice Alan Badiou), y que lo mejor que puede producir el teatro es incertidumbre. ¿El humor? Es satelital a todo esto.
– ¿Cuál es tu fuente de inspiración al momento de escribir una obra?; ¿Te basas en el reconocimiento de las situaciones paradójicas de la realidad para escribir?
Trabajo capturando imágenes con todos los sentidos. Hay imágenes visuales, pero también auditivas (fundamentales), táctiles, olfativas, etc. Pienso en la imaginación no sólo como la capacidad de capturar imágenes sino de transformarlas en un movimiento constante. Para transformarlas las contradicciones motorizan, como también la noción de que crear es relacionar elementos antes no relacionados. El cruce, el embarazo, los mestizajes, la disociación son fundamentales para el proceso de escritura de una obra.
– Desde tu rol de dramaturgo y director, ¿Cómo defines la importancia del texto en una obra?
Luego de la aparición del estudio del alemán Hans Thies Lehman sobre el teatro de los últimos 30 años en occidente llamado “El teatro pos-dramático” , las nociones de jerarquía dentro de la actividad teatral cambian. Ya no es más importante el autor que el director o viceversa, o el actor o el iluminador; todos estarían en la misma jerarquía creativa y todos serían portadores de una pequeña parte del sentido de la obra. Como esas películas de piratas en donde cada uno tiene una parte del mapa que conducirá al tesoro. El texto es una de esas partes, a veces es la parte que tiene la cruz, otras no.
– ¿Cómo se hace para producir en Córdoba, cuando no hay un manager?
Córdoba no tiene teatro comercial (aquel cuyo fin último es ganar dinero), por lo que se puede producir sin manager si esa no es la última aspiración (aunque sé que se desea mucho la aparición de esta categoría de teatro comercial).
Es una de las fuerzas inexplicables del teatro, avanza a “contrapelo” del capital. Lento, pero avanza.
– ¿Qué es lo que más cuesta de producir teatro en Córdoba?, ¿Cómo definirías una experiencia feliz respecto a tema?
Los recursos humanos son para mí lo más delicado.
¿Cómo seducir a un actor si lo único que podemos ofrecerle es “honor y gloria”? ¿Cómo hace ese actor con el “honor y la gloria” para pagar alquiler y alimentar a sus hijos? ¿Para qué estudiar escenografía o iluminación o vestuario o tramoya si muy pocos las reconocen en toda su dimensión –artística y económicamente-?
Estas son algunas de las piedras en el camino hacia una experiencia feliz.
Es importante relacionarse con otras disciplinas para reflexionar sobre esto. (Filosofía, Sociología, Antropología, etc.)
– ¿Cuál es el criterio con el que elijes a los actores?
Técnica, talento, disciplina, amistad, a veces simplemente con que no falte a los ensayos me basta….
– ¿Hay personajes que en el momento de concebirlos los identificas con un actor o una persona determinada?
Tengo un amigo que tituló un ensayo sobre dramaturgia “Las prostitutas de Caravaggio”, ya que este fantástico pintor utilizaba prostitutas como modelos para pintar vírgenes. Algo parecido me pasa con la concepción de personajes.
– ¿Cuándo un actor es un buen actor?
Como espectador: cuando deseas que entre él a escena y no otro (como si tuviera una conexión chamánica con el universo). Como director: cuando escucha, estudia y propone desde la acción.
– ¿El actor cordobés, lee teatro? ¿Se lee texto de teatro?
No me gusta generalizar. Pero entiendo que se lee poco con respecto al gran caudal de textos dramáticos que ha dejado la historia del teatro.
– ¿Cómo ves la escena teatral cordobesa, a nivel producción, texto, publicidad, consumo?
Hacen falta políticas culturales serias y a largo plazo desde el estado. Sólo así me atrevería a responder objetivamente a esta pregunta. Lo mismo puedo decir que gracias a los cerebros y pulmones de muchos teatreros la escena cordobesa es muy respetada en el país.
– ¿Hay industria del teatro en Córdoba?
¿Transformar la materia prima en producto elaborado? ¿Industria en relación a los espacios? No sé. Sí sé que prefiero contraponer a la fábrica de montaje el banco del artesano.
– ¿Qué le falta al teatro cordobés para ser masivo?
Que las instituciones entiendan que el teatro, junto con la filosofía, la sociología, la música, etc., es fundamental a la hora de contribuir al pensamiento y la cultura de una ciudad. Sin ellos sólo tendremos ciudadanos adormecidos. Ser o no ser masivo, esa no es la cuestión.











Gonzalo: Comparto gran parte de lo que decis en la entrevista. Explorar los mestizajes y bisociaciones te patea el tarrito de la imaginación. Hay teatro en Córdoba, pero mientras pensemos solo en la «provincianía» (Como dice José Luis Arce) y no en una fuerza creativa innovadora y centrífuga que desequilibra la hegemonía de la Capital estamos fritos. Si te gusta el cine, como proponía Kurosawa antes que George Lucas «¡Qué la fuerza te acompañe!». Atte Javier.