“NO TODO EL QUE PINTA ES ARTISTA”
Hará ya 6 meses que visitando la galería de una amiga, observé un cuadro donde las pinceladas estaban cargadas de vida y color. No volví a ver el cuadro, pero de haber tenido la plata, lo habría comprado. Luminoso, violento, se podían “leer” los sentimientos que buscaba trasmitir la artista.
Un exponente del expresionismo alemán, un reflejó la angustia existencial del individuo, un Desirée Maldonado.
Quiso la vida que algunos meses después, estuvimos sentados en un bar muy coqueto de Nueva Córdoba (donde el té que me sirvieron, de ser yo un británico, los hubiese hecho caminar por la tabla para que terminasen como comida de peces), con la autora de esa obra.
Acababa de regresar de Buenos Aires, estaba exponiendo su Proyecto Montaña, en el prestigioso Centro Cultural Recoleta, obra colectiva que a principios de año se había presentado en el Paseo del Buen Pastor.
No quedaba otra que prender el grabador e improvisar…
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– ¿Cómo nace Proyecto Montaña?
El Proyecto Montaña es el primer lugar un proyecto entre 3 artistas que nos conocemos desde hace ya un buen tiempo, trabajamos juntos en lo que fue Usina Poética, en el 2008 en el marco del Chateau CAC, trabajando pintura mural en vivo. Ahí comenzó nuestro conocimiento de trabajo con Gerardo Oberto, ya que con Andrés nos conocíamos de antes.
En ese marco nace la amistad entre los tres, y se reforzó en el trabajo.
Montaña tiene que ver con la cantidad de obra que cada uno tiene, no solo con el tamaño, sino con los procesos artísticos personales. Los tres trabajamos diariamente, somos muy productivos en cuanto a nuestra obra. De eso surge la necesidad de utilizar el concepto de Montaña, como algo que no tiene fin también, y por ello, también metafóricamente usamos el tema de las cajas, de una montaña que va cambiando.
En el Buen Pastor fue una cosa, en Recoleta otra.
– ¿No es exactamente la misma muestra que están exponiendo en Recoleta de la que pudimos observar en el Buen Pastor?
El concepto es el mismo, porque la Montaña como proceso creativo y artístico va variando; en este caso no, pero puede variar el soporte. Como montaña se refiere a procesos de obra, en este caso usamos las cajas.
Las cajas sí fueron variando, se fueron intensificando, en cuanto, en mi caso, yo trabaje cada caja como una obra en sí misma. En el conjunto constituyen una obra, pero cada caja en mi caso es también una obra individual.
– ¿Hay un nexo entre las muestras individuales o cada uno de Uds. trabajó en forma independiente?
Sí, hay un nexo. En el caso de Andrés (Silva Slé) y el mío, creo que hay un nexo más fuerte, que es por ahí la cuestión de la expresividad. Pero sí, existió un nexo creativo.
– ¿Podes definir estéticamente ese nexo o fue más simbólico?
Si el modo de percibir la realidad y el mundo circundante es muy parecido, entonces el modo de decirlo también. Es por eso que con Andrés tenemos una estética parecida.
– ¿Cuáles fueron las repercusiones de la obra que se presentó en el Buen Pastor?
En el Buen Pastor, muy buenas! Una cosa muy buena fue el tema del montaje, fue atípico, en el Buen Pastor se estila un cuadro al lado del otro y nosotros queríamos romper eso, nos resultaba muy aburrido, queríamos jugar un poco con el espacio, eran obras grandes y fue todo un desafío para nosotros, pero salió bien y las mejores críticas recayeron sobre el montaje. Profesores de la facultad y el público estaban asombrados del montaje tan logrado que habíamos tenido, sobre todo en la sala de abajo.
En la sala de arriba estaba la Montaña que estuvo buena, pero fue distinta, tenía pocas cajas, pero ocupaba más espacio.
– La planta baja del Buen Pastor es fundamentalmente una galería de tránsito, y no es mucha la gente que sube al primer piso.
Es por eso que me gusta el Buen Pastor, por la circulación de gente que hay, por el acceso que tiene el público a la obra del artista, ese tema personalmente me gusta mucho.
No necesariamente la persona que más sabe de arte, es la persona que por ahí a uno como artista, es la que más lo gratifica. Son distintos públicos.
– Es que El Buen Pastor no tiene el prurito de Museo, la gente circula libremente por sus espacios internos. La gente que lo visita es su mayoría no consumen arte.
Si, mucha gente que va a hacer picnic. Está bueno que existan espacios más multitudinarios en lo que la obra de arte esté más cerca del público… Hay gente que aún hoy no va a los museos o galerías de arte. Este tipo de espacios acerca el arte al público común.
– Cuándo uno dice voy a un museo, marcas una distancia.
El museo tiene esa connotación de viejo, pacato. ……… pero no tiene que serlo.
– ¿Cómo llegó la obra desde el Buen Pastor a Recoleta?
El director del Recoleta, es Claudio Masetti, cordobés, se enteró de la muestra y le intereso inmediatamente nuestra obra, la vio en Facebook y enseguida nos tiró la línea de ir con la muestra al Recoleta.
Todos nos preguntan como hicimos para exponer en Recoleta, porque es realmente difícil conseguir una oportunidad. Nosotros, decimos que realmente no hicimos nada, más que poner las fotos en el Facebook.
El Recoleta es muy interesante, es un lugar de mucha concurrencia, hay muchas salas, uno no va a ver una muestra, va a ver 20 muestras simultáneamente, y permanentemente entra gente, no solo el momento de la inauguración, es todo el día, todos los días, eso es muy interesante para un artista.
– Esta convocatoria surgió entonces desde las nuevas tecnologías de difusión que los artistas tienen a su alcance. ¿Qué otra herramienta de difusión estas utilizando de tu obra?
Expongo en galerías virtuales. Estoy presente en Artelista, en Artistas de la Tierra, en Arteinformado de Madrid, en Bola de Nieve, en Biedermeier Galería de Arte y en Contemporary Art Network de Nueva York.
Tengo también mi blog http://www.obradesiree.blogpot.com/, Wix y Facebook obviamente.
– Llegaron a Recoleta, ¿Qué sala les adjudicaron, quién realizó el montaje?
Llegamos a recoleta, nos asignaron la Sala 10, y estabamos recontentos, es una sala grande y nuestra obra es grande… Después nos cambian de sala; yo le mande una carta al director preguntándole, que había pasado, ¿porque nos cambian de sala así?, que nosotros ya teníamos las cosas más o menos arregladas para la Sala 10. Y Claudio Masetti me tiro una frase donde me decía más o menos, “que no importa la sala, sino las obras que trascienden”… relativo… Porque la obra se luce en una buena sala.
Pero bueno, cuando la fuimos a ver no nos parecía una sala chica, ni pobremente iluminada, así que… Estuvo bien.
El montaje fue arduo, porque nos pusimos a armar las cajas de la Montaña. Fueron desarmadas para llevarlas a Bs As. y tardamos como 5 o 6 horas solo en armarlas, como anécdota, me quemé con una pistola de plástico.
– Cuando comenzaron a montar la obra, ¿Ya tenían la idea de que iba a ser diferente a la presentada en el Buen Pastor?
Cuando empezamos a disponer las cajas optamos por un montaje distinto, teníamos una idea, pero en el lugar mismo decidimos un montaje compacto tipo mural, podríamos haber optado por hacer algo mas en el centro, pero surgió eso.
Distribuimos las cajas más o menos donde estarían las obras individuales de cada uno, se hizo después el montaje de las obras de cada uno, que no fue complicado ya que era una sala medianamente chica, con 2 o 3 obras alcanzaban para cubrir el lugar.
El tema del montaje de las cajas fue los mas fuerte, ahí había más de treinta obras de cada uno.
Fue realmente interesante la experiencia de estar en otro lado, de estar en Bs As, en el Recoleta, no sé cómo describirlo, estuvo bueno eso. El contacto con la gente, también fue interesante. Incluso se llegó una crítica de arte muy conocida en Bs As, María Teresa Ravina.
– ¿Lograron capitalizar la muestra colectiva con alguna propuesta individual?
SI, en mi caso puntual estoy en eso, una artista y gestora llamada Nora Schulman se está ocupando de lo mío, porque yo estoy en Córdoba, y hay una galería que se llama Espacio Arte Galería, de Gabriel Pérez y Agalma Arte con los que estamos hablando. Ella a su vez tiene algunos contactos e ideas para la obra.
Andrés también tiene lo suyo, y de Gerardo no tengo idea realmente.
– Contanos algo de inauguración, ¿Cuál fue la reacción del público ante el proyecto?
Cuando está entre tres, uno se relaja, no vive tanto el “soy yo, con mis obras”. Yo tuve que afrontar una muestra individual en New York, en el Consulado Argentino, y de golpe hablar con gente de todos lados, reportajes en plena inauguración. Y después de pasar eso, en El Recoleta estaba muy tranquila, no me puse a mirar a la gente ni las reacciones. Te soy sincera, era una muestra entre tres.
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Podríamos decir que la confianza que siente Desirrée ante las repercusiones de su trabajo, en una muestra colectiva están bien fundadas, aparte de exponer individualmente en el Consulado Argentino en New York, fue la única artista cordobesa que recibió la Medalla Olímpica en Artes, convocatoria realizada en el marco de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
Dicha convocatoria tuvo como tema «China y el mundo» y como lema «Las artes complementan el espíritu de los Juegos Olímpicos». Y fue efectuada con el objetivo de simbolizar la unión de la cultura de todo el mundo.
Entre más de 10.000 trabajos recibidos, procedentes de más de 81 países, un panel de jurado compuesto por curadores de China y de otros países, críticos de arte y reconocidos artistas internacionales seleccionaron 714 obras, entre las que nuestra entrevista quedó escogida para que su obra fuese expuesta en el Museo de Arte Nacional de China y en El Hall de la Academia de Bellas Artes de la Ciudad de Beijing.
– ¿Viajaste a Beijing?
NO pude, fue la obra. Podría haber viajado porque estaba invitada y con la estadía paga, pero coincidió que no tenía pasaporte al día y me tenía que pagar el pasaje, y el pasaje costaba muy caro. Así que me quede acá. Pero me enviaron la medalla.
– ¿Cómo llegaste a exponer en New York y Beijing?
A través de María Elena Kravetz, yo estaba con ella en esa época, pero por cuestiones intrínsecas y personales me alejé, pero es posiblemente la persona más capaz que hay Córdoba, es una mujer muy culta, que maneja varios idiomas y se maneja muy bien afuera del país. Para concursar en Beijing, las invitaciones las recibieron las galerías y ella a su vez convocó a los artistas, entre ellos yo…, participe y quede seleccionada.
– ¿Cómo fue el proceso de la selección para exponer en el Consulado?
A partir de la entrega de la medalla olímpica, María Elena Kravetz aprovecha la ocasión para presentar mi carpeta a en la Embajada, la carpeta fue a preselección, y luego a selección, y tuve el honor de quedar seleccionada.
Para viajar en dicha ocasión recibí la ayuda de la Secretaria de Cultura.
– ¿Exponer en New York te dio la posibilidad de exhibir tu trabajo en el circuito de las galerías de Estados Unidos?
No es fácil colocar obras en New York porque la galerías en su mayoría cobran, te cobran deposito para dejar la obra. Es bastante complicado.
Tenes que tener la oportunidad de viajar varias veces, no solo una. Las obras tienen que estar allá, tener alguien que te represente allá.
Yo tengo varias obras en el depósito de un amigo, ya que firme un contrato para exponer allá con una Galería muy céntrica la ciudad. Me ofrecieron que realice una muestra individual.
– ¿Se puede vivir del arte, de la pintura?
Creo que totalmente, no. Pero no es imposible. Es una pregunta difícil.
Hay gente que vive del arte. Remo Bianchedi empezó a vivir de su trabajo cerca de los 50 años [nació 1950]. Es mi caso hoy es una entrada, no más que eso.
Yo estoy presentando un proyecto en el Caraffa y tal vez se dé. Y creo que a partir de ahí será mas fácil la llegada al público.
El público cordobés es todo un tema, por eso estoy incursionando en Buenos Aires y New York. Acá, el público es muy conservador con respecto al arte, no tiene en cuenta la evolución y la historia del arte. …Si no les presentas una copia fiel de lo que están viendo… Y eso no tiene nada que ver con el arte, para eso sacas una foto.
– A mí personalmente el realismo, el hiperrealismo no me gusta, una obra tiene que tener la impronta del artista.
Totalmente, es una habilidad y la respeto, pero eso no rompe, no transgrede, ¡no pasa nada con eso! Obviamente es mi punto de vista.
Acá a la gente le falta cultura, saber… pero sobre todo SENTIR EL ARTE. El arte no es solamente una cuestión conceptual, intelectual, no…
También esta bueno, pararse frente a la obra y ver que siento, que me pasa, eso se ha perdido en el arte. La gente se guía por las ideas que va a proyectar y se estanca. Hay quien dice, “voy a pintar 10 telas de negro y después veo que repercusión tiene o que significado le quiero dar”, eso NO es arte, si tengo una fórmula no hay arte.
– ¿Sos muy crítica contigo misma, con tu trabajo?
Si soy crítica…a veces tardo bastante en que me conforme una obra….
Generalmente las obras que más me conforman son las que salen de una vez….sin tanto merodeo, sin tanta vuelta… a veces no!
– Si vas a la definición clásica de arte, es aquella expresión que te hace sentir algo, que se apela a símbolos buscando comunicar algo.
Sí, pero no todo el que pinta es artista, pintan pero no son artistas. Es como aquel que escribe, todos escribimos, pero no somos escritores.
Es más profundo, pero al arte hay que sentirlo, y es también un proceso, es tiempo, años de trabajo, ser congruente con lo que proyectas, lo que queres decir.
Hay una parte más teórica, pero que cuando vas a pintar, en mi caso, la dejas de lado, para empezar a trabajar desde otro lado. Porque si vos empezas a decirte, como eran los pasos?… no va, eso tampoco es arte…
Hay que dejar de lado el proceso, y elabora dentro de uno.
– ¿Cuándo estas frente a un soporte en blanco, como surgen las ideas?
Yo no pinto una tela por vez, pinto varias, esa es mi forma de trabajar. Simultáneamente, empiezo, dejo. Siempre tengo que tener varios soportes, pueden ser telas, papel, cajas.
El proceso es distinto según la ocasión, hay momentos, depende de la disponibilidad que uno tenga. Hay veces que vos decís, «bueno, vamos a seguir con el proceso de obra que vengo». En mi caso es natural la forma de expresarme.
Hay un proceso de decir a dónde me paro, qué quiero decir, porqué, cómo, para qué… pero eso se te va al diablo cuando empezas a trabajar, a nivel mental no en tu elaboración interna. Y hay momentos en que no queres decir nada de eso, queres agarrar y decir lo que se te da la gana, en el momento que te surge. Pero generalmente eso que te surge está relacionado con lo anterior.
Si hay sinceridad y autenticidad en lo que estás diciendo, sino estas fabricando algo para que el otro crea entender o vender… Si es autentico, va a haber una coherencia. Si no estás especulando!
– ¿Cómo definirías tu trabajo desde las emociones y la estética?
Arte en donde la expresividad juega un rol fundamental, en donde la energía te va dictando por donde ir… Y es indudable que tiene una estética contemporánea en permanente crecimiento, por eso es MI ARTE, más allá de la corriente a la que pueda pertenecer…
La corriente es algo a lo cual me uno, pero no es algo a lo cual adhiero al punto de establecer conductas que me lleven a eso… Es decir, yo hago la mía, eso me emparenta naturalmente con esta corriente, pero no es al revés….
– ¿Cómo ves la escena cordobesa?
La veo dividida. Gente que va a la escuela de arte hay mucha, gente que pinta hay mucha… pintores viejos que están en todos lados… un grupo de gente joven que siempre es la misma… La escena cordobesa está bastante estancada.
Yo desde que regrese de Buenos Aires por Montaña, siento que los artistas allá son mucho más generosos, no hay tanta rivalidad, tanta envidia.
Mí encuentro con Leonel Luna, que es un artista con trayectoria, expuso en Brasil, Cuba, estuvo en la Galería Braga Menéndez, y quien hoy incluso está exponiendo en otra galería, fue clave, lo noté generoso, con ganas de brindarse al otro. A eso uno lo encuentra «raro», uno no está acostumbrado a eso en nuestra ciudad. Y así como él, hay varios.
Con respecto a la Galería, también es distinto el trato, Florencia Braga Menéndez es “otro” tipo de galerista al que estamos acostumbrados, es una mujer de vanguardia, mucho más copada, que respeta mucho al artista y lo cuida.
– Egos, rencillas, típica escena cordobesa… y no solo en plástica.
Me dijo María Elena Kravetz, después de lo de Beijing, “te van a odiar”, pero yo no me hice eco, si te vas a guiar por eso, no vivís! UNO ES LO QUE UNO SIENTE Y CREE.
Para mí esa cuestión del divismo en el arte, no lo entiendo.
– Juégate con la respuesta, ¿Qué artista cordobés te gusta?
Dante Montich, y Andrés (Silva Slé) son muy capaces.
Hay otro artista que es criticado, pero hace la suya, que se mueve, y aprecio su trabajo, Marcos Acosta. He charlado bastante con él, lo veo metido en lo que es de él, en su laburo, no lo veo mirando que hace el resto, siempre está abocado a su propia obra.
– Me has nombrado tres artistas contemporáneos. ¿Y de la escuela clásica cordobesa?
NO… no te puedo nombrar ninguno, no me gusta nada. Yo me identifico mucho con el expresionismo alemán, con el expresionismo en sí. La pintura tradicional de Córdoba, no tiene nada que ver con lo que hago.
La respeto, porque forma parte de la tradición y la historia del arte, pero nada más.
– ¿Cómo ve hoy el futuro Desirée Maldonado, concluida la muestra en la Recoleta?
El futuro es hoy. Yo no me desespero por el futuro, voy viviendo el día a día, y las cosas van surgiendo. Creo que cuando uno comienza un camino y va trabajando, trabajando, se le van abriendo puertas. No me desespera.
– ¿Nos planteamos objetivos?
Eso sí, hay objetivos, tengo una posibilidad de exponer en el Caraffa, en el Malba. Pero no es algo que me desvela. Lo único que me gusta a mí, es seguir pintando.
– Y tratar de vivir de esto.
Totalmente.
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El postmodernismo por Desirée
Hay una “cosa” actual con la pintura, Leonel Luna quien hizo la curaduría de Montaña en Recoleta, habla de nosotros, los pintores, habla de rescatar los elementos primigenios de la pintura, como es el dibujo y la pintura. Aspectos que hoy se están desterrando.
Hoy existe el arte de concepto, la instalación en sí, las ideas llevadas a cabo…, hay toda una cuestión con eso, que si es o no arte.
Yo creo que desde el concepto de arte, el arte es algo que se siente, se experimenta, se crea… No sé si ES arte. Porque una idea es algo mental. Si yo digo que acá tengo un cuadrado, algo determinado, acá le pongo rojo, acá le pongo no se que, acá le pongo esto. Y me hago una instalación, establezco una idea X y listo, cierra!. Pero tengo mis dudas con respecto a eso. Es una cuestión estética fundamentalmente.
Se está perdiendo el valor de la pintura, la idea primigenia de la plástica como arte. Hoy hay pocos pintores jóvenes, y pocas pintoras fundamentalmente.
















