PARADOJAS DE UN PAÍS SOBRE BURBUJAS DE PLÁSTICO
Debo haber subido y bajado la escalera principal del MEC demasiadas veces, ya casi ni miro los escalones. Demasiado gris… parecen un lienzo en blanco… Consecuencias de haber compartido varias horas con un gran artista, MILO LOCKETT.
Conocía su obra, al personaje que mostraban los medios, y acababa de tener la posibilidad de conocer a la persona. Creo que la frase “es un buen tipo” lo pinta de cuerpo entero.
Conversando con él, me acordé de Los Auténticos Decadentes, más precisamente de uno de sus discos más aclamados, “cualquiera pueden cantar” decía su portada. MILO dice que “todos pueden pintar”, que todos podemos trasmitir sentimientos, experiencias, valores “sin saber dibujar ni pintar”, que basta con sentir que a través de la pintura o el dibujo se puede expresar una idea.
Y son exactamente estas expresiones, las que transmutan su obra, transformando una mera ilustración en una pieza de arte.
Pero parece que cada vez que surge un artista que logra popularidad masiva en poco tiempo, terminamos discutiendo sobre si su obra merece ser considerada ARTE. Lo paradójico, es que los detractores del trabajo de MILO son también aquellos que enarbolan que el arte contemporáneo ha modificado su paradigma: el dónde empieza y dónde acaba, que el lenguaje construido debe deleitar, emocionar o producir un choque.
Un choque??? Qué más directo puede serlo, que escribir palabras que trasmiten los valores mas básicos que debería tener una sociedad, donde el “laissez faire, laissez passer”, el relativismo, y la permisividad han producido la pérdida del humanismo, y de todo lo que dignifica. Están ahí, inmersos en su obra, no están ocultos, en nuestro propio idioma, y en ingles, para que el mensaje llegue a aquellos que no hablan la lengua de Cervates, o bien para aquellos que valoran más el idioma foráneo, que el suyo propio.
La simpleza de su trazo, sus colores, la calidez de su pintura, su simpleza, reflejan la expresión del espíritu que lo ha creado, predisponen a la imaginación que levante vuelo…. que se añoren los recuerdos de épocas pasadas, colmadas de felicidad.
¿Hay algo más puro que la niñez, más sublime que retornar a esa inocencia perdida?.
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— ANÍMATE, que buen palabra!!
Anímate es una palabra bellísima, una palabra muy linda que encierra muchas cosas, igual que la palabra amor, la palabra madre. Palabras que son usadas, pero no se las practica. Un poco de eso tiene las palabras cuando yo las pongo, con ese sentido, que se las practique. LIFE, VIDA, VIDA!!
Porque no? Porque vivir mal en un mundo que podes vivir bien.
Lo que pasa con nosotros, como en nuestra cultura, nuestra religión rigen la culpa, necesitamos los bienes materiales para ser felices. Pero me parece que nosotros podemos ser felices con nada, con el hecho de darnos cuenta que un árbol afuera te da sombra, con querer una persona, con entregar todo el corazón.
— ¿Lo light no te va?
No, para nada. No hay nada light en mi vida. Para mi es así, todo o nada, no existen términos medios. Se ama con locura!!
— Con esta fuera y pasión emprendiste tu carrera…
En el 2000 cuando me quebré emocionalmente, lo único que tuve como herramienta para salir y no caer en una depresión, fue el arte. Después sin querer me di cuenta que sí, que yo podía vivir del arte, yo podía dibujar, podía pintar, podía sobrevivir. Así emprendí mi carrera en el 2001. Sin saber que sería una carrera. En eso momento, el arte me salvo la vida, porque no tenia de donde agarrarme, era eso o ser un desocupado.
O pintaba o era un desocupado… Yelegí pintar
— Elegiste la vida.
Totalmente
— ¿Cómo era tu acercamiento al arte antes de dedicarte de lleno a la pintura?
El arte siempre me gusto, siempre tuve una pasión por el arte. Dibuje mucho de chico, tuve esa suerte.
Era hiperquinético como ahora, mis padres me hacían hacer deportes, me mandaban a la escuela de bellas artes, a los talleres libres como una currícula más del «haber a donde más lo mandamos».
Siempre lo agradecí porque descubrí que me gustaba pintar y dibujar. Y en ese proceso de niño yo arme mi fantasía para poder dibujar de grande como lo hago hoy en día. Pero nunca tuve el prejuicio de “no saber dibujar, de no saber pintar”.
— ¿Cómo definirías tu formación artística?
Con una formación distinta. Porque también se mal interpreta el hecho de pensar que uno estudia cinco años una carrera y que se recibe de algo. En realidad es un proceso de conocimiento donde uno toma los elementos para procesar lo que va a hacer.
Eso no garantiza nada. El conocimiento en sí mismo es desconocimiento. A mayor conocimiento uno se da cuenta que no conoce nada.
Pensar que por estudiar 5 años y se es un intelectual es un taradez.
— ¿No fué un proceso buscado?
Con el tiempo si hubo un proceso de búsqueda para afirmar lo que hacía. En un primer momento no tuve intención de vivir del arte ni ser artista, el proceso se dió casi sin. A pesar de que desde chico solo quería pintar y dibujar; pero de grande tuve otras aspiraciones, otras ideas digamos. No tenía ese pensamiento tan marcado.
— Tus obras reciben la etiqueta de naïf. ¿Cómo define MILO a su pintura?
Yo creo que esto dentro de lo que sería la pintura primaria, el arte primario con pocos trazos. Mucho color, en un momento había con un costado más agresivo, más salvaje. Me parece que ahora estoy más tranquilo, más interesado, más preocupado por ser obra de arte. Creo que mi aporte a la pintura, es haber acercado tanta gente a la cultura.
— En eso tenes razón, sos la puerta de ingreso de mucha gente al mundo de la pintura. Fuiste aceptado por el gran público y por el tan hermético mundo del arte porteño por igual.
En mi pintura se refleja esa posibilidad de que cualquiera puede pintar, igual que en mi discurso, donde yo te invito a que vos lo hagas, que te animes.
No hay esa cosa de sublime, de pensar que como yo soy artista, tengo un talento diferente, soy un ser superior. Todo lo contrario, soy una persona como cualquier otra persona, la diferencia es que pinto, y me parece que eso esta bueno cuando yo te invito a pintar, porque vos también podes.
— Tan cualquiera no debes ser, uno de los símbolos presentes en tus trabajos, es la corona de Basquiat.
La corona nació como un chiste. En una discusión, me preguntaron si me consideraba el Rey y les dije que sí, y adopte ese lugar. Tiene que ver más con una cuestión de juego, de ironía, de que realmente sentirme un rey.
En todo caso sería un rey pobre, porque vengo de una provincia pobre.
Chaco debe ser una de las provincias más pobres del país, y por lo general son las personas que están en contacto con la necesidad, las que se comprometen socialmente.
— ¿Desde cuándo sentís la necesidad de ayudar?
Toda mi vida, toda mi vida tuve sentido social, una inclinación a la práctica social. No desde la religión, porque no soy religioso, no soy religioso practicante. No hoy a misa y siento culpa, y por eso le doy una moneda al ciego.
Una cosa que me impacto mucho fue a los doce años, yo tenía asfalto y José que vivía dos cuadras mas allá, con quien íbamos a la misma escuela, venía caminando y llegaba con los zapatos llenos de barro. Los otros chicos se reían de eso. Ahí fue donde mi hice la pregunta ¿porqué yo tengo asfalto? Ahí comenzó esta locura mía, en ese momento. Fue la primera pregunta que me hizo ruido. Porque yo sí, y él no. Porque yo tengo todas las oportunidades.
En realidad me parece que esta es una sociedad muy solidaria, que necesita como ejercicio, la práctica cotidiana como el AMOR. El AMOR se practica todos los días, y me parece que de la misma manera, uno para ser solidario tiene que trabajar todos los días, y ayudar, colaborar aunque sea con un poco a la sociedad.
Yo siempre pienso que los que pensamos todavía diferente, los que podemos estar emocionalmente bien, económicamente un poco mejor que otros, tenemos que colaborar con los que no tienen.
Esta tiene que ser una sociedad más justa, con más sentido de justicia, y hay que trasladar eso a la educación, a la medicina pública, a la escuela pública. La educación es fundamental, yo creo que en Argentina la única forma de crecer es a través de la educación.
A nuestra sociedad le falta un poco de tolerancia y le falta un poco de recuperar valores. Es una sociedad que está quebrada moralmente. Y no es moralina, me refiero a la MORAL. Tenemos que tener un poco mas de moral aquellos que todavía tenemos para comer. Acá hay gente que la pasa muy mal en un país que es muy rico, donde todavía somos pocos habitantes. Eso habla de una mala distribución.
También pienso que debe haber lugar para que aparezcan los nuevo líderes sociales, que hoy a lo mejor son adolescentes, quienes serán los que tienen que corregir y cambiar el destino de este país, que es muy lindo, que se formó con inmigrantes pobres, y que hoy es lugar donde más de la mitad es pobre, y es raro eso, porque somos un país rico.
— La gran paradoja.
Yo recorrí todo el país, y lo hablo este tema con todas las autoridades, desde el 2004 al 2010 recorrí casi toda la Argentina, es un país que tiene todo, y lo que abunda es la comida, como puede ser que haya gente que no tenga que comer?
Es realmente paradójico.
Somos nosotros los que tenemos que pensar una sociedad diferente. Hay partes del planeta que se comen la otra parte, eso está pasando, es una cuestión de preservar la especie en un punto. No se puede desbastar todo, no se puede terminar el mundo, no se puede colapsar como lo estamos haciendo sin que hagamos algo.
Hace 40 años no pensábamos que íbamos a pelear por el agua, y ahora se empieza a hablar del agua… del agua… Y eso es también una paradoja en un planeta donde el 70% es agua.
— No toda es bebible.
Busquémosle la vuelta!!
Hay que buscar un sentido de justicia, tratar de equilibrar un poco la balanza entre los que tiene y los que no tienen, porque eso es preservar la especie.
Me parece que es la fase que debemos tener en cuenta en este siglo, ver la manera de sobrevivir a este canibalismo en el que nos encontramos hoy inmersos. Y no por el mundo capitalista, sino por decisiones de hombres poderosos o de personas injustas o egoístas que no pueden compartir el mismo hábitat… Como cuando se formó el mundo.
Parece una locura lo que digo, pero es una realidad tocable. Si salimos a la calle desde acá (por el Museo Caraffa) si hacemos 20 cuadras seguramente habrá un barrio sin agua potable, …es raro, estamos en el 2011.
— Es bien conocido tu compromiso social. Tu granito de arena.
Hice muchas cosas por la gente, estoy construyendo un hospital, el Garrahan en el Chaco. Lo estoy construyendo con plata genuina, no acepto plata de cualquiera. Una multinacional fungicida, cuyos productos generan cáncer me llamó y me ofreció hacer el hospital. Yo les respondí que Uds. no pueden construir el hospital, no pueden, yo estoy peleando contra Uds. Uds. generan cáncer, no pueden lavar la culpa con un hospital, uds tienen que dejar de contaminar. Así se los dije.
Estas empresas quieren hacer cosas visibles que les «reditúe» su práctica salvaje del comercio.
Hay muy pocas empresas que tienen conciencia pública.
La mayoría de las fundaciones de las empresas es para meter la plata en su fundación y que de alguna forma vuelva a la empresa.
— Son realmente pocas las empresas que entienden correctamente el concepto de responsabilidad social empresaria. Es más un ejercicio de marketing que un interés genuino.
Anda a una multinacional y pediles algo, no tienen acciones fuera de la empresa. Es la plata que sale y regresa a la empresa. En esa acción no hay conciencia de lo social.
Por eso cuando yo decidí ser padrino de la casa Garrahan del Chaco, una de las acciones que tenía sentido realizar, era juntar tapitas de plástico y papel para reciclar y aceptar donaciones de gente real, de gente tocable, no de una entidad intocable, no de un corrupto, porque si no, se cae el discurso. Yo no puedo aceptar colaboración de una empresa que contamina, ellos por $ 2,50 quieren hacer una sala del hospital y ser «buenos».
— Necesitarán expiar sus culpas.
Eso tiene que cambiar la sociedad, esa pauta cultura que tenemos nosotros que no nos importa de dónde viene el dinero, hay que seguirle el rastro, tiene que importar, y para eso tiene que haber una sociedad con sentido de justicia, de lo justo, de equilibrio, porque si no parece que da todo lo mismo y no es así.
Me parce que esta bueno decirlo, sentirlo y decirlo.
Unas de las cosas que le falta a esta sociedad son los ejemplos, nuestros político son corruptos y nosotros los aceptamos así, y pensamos que es así el modelo. El modelo no es así, no tiene que haber gente corrupta, no tiene que haber gente que duerme en la calle, gente que no tiene nada.
Esta desbalanceado el sistema, no tiene por qué haber pobres en un país rico, en el que crece la comida… no puede, no puede!
No podemos aceptar los hechos como cotidianos, no debe ser nuestra realidad, tenemos agua, comida, petróleo, gas natural, tenemos minerales, oro…. Todo para ser un país diferente. ¿Porqué tenemos este país? Porque somos un sociedad fragmentada. Culturalmente la sociedad se fragmentó, se trabaja en pequeñas islas… Las fundaciones compiten para ser «más buenas», y en la realidad deberían trabajar todas juntas con el mismo sentido.
— Si me pongo a pensar, no sé cuando este país estuvo unido!!
En algún momento creo que si estuvimos unidos como sociedad, pero hace mucho que se viene fragmentado y permitió generar esta sociedad en la que vivimos y de la cual somos todos responsables. Me parece que lo que esta bueno es pensarlo y replantear un nuevo modelo, y esto empieza en la casa de uno, no en una intendencia, ni en una diputación, o presidencia.
Cuando uno decide cambiar el modelo social, empieza cambiando en su casa, de adentro para afuera.
— Porqué no está presente tu discurso social en tu pintura?
No, son como caminos que se cruzan todo el tiempo, yo tambien lo considero «mi obra» cuando participo de algo social, no lo separo. Pero mi pintura no tiene mi discurso político, más bien tiene un discurso desde lo humano, siempre aparece la conducta social del ser humano.
Mi pintura tiene eso que te da la posibilidad de pensar que vos lo podes hacer, esa posibilidad de sentir que cualquiera puede pintar, de no hay que ser un gran artista o saber dibujar como se dice, aunque está mal usado el término, porque todos son lenguajes, es como pensar que yo hablo mejor que vos, y los dos hablamos. Yo lo hablo de una manera y vos hablas de otra.
En el arte pasa lo mismo. Son cuestiones de lenguajes donde una persona tiene un lenguaje y otra persona otro lenguaje. Hay veces que ese lenguaje llega un poco más y esa es la diferencia, pero no quiere decir eso que un artista es superior a una persona porque dibuja o pinta.
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¿Qué determina que una obra de arte se sostenga por si misma? El paso del tiempo, la historia y la subjetividad del mercado.
Me voy a comprar un MILO, no me importa si mañana se revaloriza y justifica la inversión… Una obra de arte no se adquiere considerando sus regalías a futuro, se compra cuando te trasmite un valor esencial… un valor inherente a la condición humana.









