INSULTO AL CINE
Exponente de pobreza intelectual y desesperación imaginativa, El Artista es un sinsentido consagrado por esa Gran Culpa de desenchufar el respirador del abuelo moribundo.
Esta pavada sobremusicalizada cobrará interés en alguna monografía que analice el vínculo entre lógica interna y condiciones de producción. Fuera de eso, no hay más que una pirueta formal. Como alegoría es chata, naïf, redundante y pacata. Resumo la moraleja porque soy un mártir que sufrió dos horas para redimirlos a ustedes de verla: Bérénice Bejo simboliza al cine actual y Jean Dujardin al cine viejo. Lo nuevo debe entender y respetar el pasado porque así hallaremos la síntesis con un numerito de zapateo americano.
Lección con revoques de merengue que comprueba un pasmoso vacío cinematográfico. Regresar a los orígenes radicalmente es mirar cobarde al piso; evade la búsqueda de un lenguaje original que traduzca el mundo contemporáneo, con todas sus extrañezas y ansiedades. El Artista no dice nada, es una remake sin referente, un trompo olvidado por la gravedad. ¿Para qué filmar algo que mimetice el modus operandi de la industria en 1930?
Hazanavicius, el director, hubiese sido más honesto abriendo un videoclub de clásicos en blanco y negro. Obligar a que un equipo técnico y unos actores hagan semejante traspolación sin simbolizar con ello algo coherente, es de una perversión que me hace reconsiderar el empalamiento en plazas públicas. Y ni hablar de lo que se merece este tipo obligándonos a nosotros a una recepción superada por el devenir tecnológico… El Artista ni siquiera podría dirigirse a un público nostálgico por la simple razón de que ese público está literalmente muerto.
Sumemos escándalos: Hazanavicius azota a un fox terrier como último recurso para comprarse a la audiencia.
Lo único que demuestra el anticuado sistema de valores de este cachivache es un odio desmesurado contra la humanidad. Película reaccionaria que no servirá ni como pasatiempo para las carmelitas descalzas. Encima tiene la caradurés de robarle el título a la maravilla argentina de Cohn y Duprat… Suficiente, termino de escribir o me da cáncer. Si les atrae la cantidad de laureles y esa estatuilla embadurnada de caca amarilla que es el oscar y que Campanella lengüetea antes de dormir, son libres de verla. Pero quedan advertidos.
Calificación: 0 (cero) morenaux
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Título: The Artist
Título original: El Artista
Año: 2011
País: Francia, Bélgica, EEUU
Duración: 10.000 minutos
Dirección: Michel Hazanavicius
Guión: Michel Hazanavicius
Producción: Thomas Langmann, Emmanuel Montamat, Jeremy Burdek, Antoine
de Cazotte, Daniel Delume, Nadia Khamlichi, Richard Middleton, Adrian
Politowski, Gilles Waterkeyn
Intérpretes: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, Malcolm
McDowell, James Cromwell
Dirección de Fotografía: Guillaume Schiffman
Dirección de Arte: Gregory S. Hooper
Sonido: Etienne Colin, Nadine Muse
Música: Ludovic Bource
Montaje: Anne-Sophie Bion








La película es pobrísima. Y esta «crítica» ni te cuento.
la pelicula el Artista es una obra de arte le guste a quien le guste si no, no hubiese sido galardonada con un sin fin de premios y para algunas personas que no le gusta este tipo de cine pues ahi esta Rambo 1, 2 y 3 o transformers
Los premios tienen articulaciones políticas y no son ingenuos. Quien se deje seducir por un laurel anuló su libertad hermenéutica.