Crítica cinematográfica: “PODER SIN LÍMITES”

EL PRÓXIMO MOCKUMENTARY MUESTRA MI SUICIDIO

Por Lucas Moreno

Las modas son nubarrones que no se sabe cómo vienen y menos cómo se van. En el arte comprenden una marca generacional o una total falta de confianza.

El caso de Chronicle, con un título español que me rehúso a mencionar, se inscribe en el segundo rubro. Su obligación por ser un falso documental cubre de hongos la amabilidad de su idea hasta dejar un masacote putrefacto listo para tirar a la basura.

Tomando sutilmente el imaginario de superhérores, Chronicle arma un relato iniciático divertido por su sencillez y modestia.

-¡Buenos días! Usted debe ser Josh Trank y usted… Max Landis, ¿verdad? Excelente, tomen asiento. He leído vuestro proyecto y pues coño que es de la ostia. Pero en la productora nos asusta que sea una copia de X-Men, sobre todo de la última, ¿la habéis visto? Fue una precuela deliciosa.
-Sr. TWENTY CENTURY FOX, nosotros no inventaremos ningún mundo fantástico ni nos valdremos de ninguna leyenda; queremos darle a la película una impronta realista, sin trajes elásticos ni detalles gay friendly.
-Ajá… Interesante. Continuad, señores, continuad.
-Tampoco buscamos explicaciones para los poderes; nos interesa investigar qué sucedería en la cabeza de tres jóvenes que adquieren repentinamente el don de la telekinesis. Verá, Sr. TWENTY CENTURY FOX, ni siquiera son poderes rebuscados. Es una idea austera con un subtexto de cómic.
-¡Joder, tíos! Ya cacé la onda, lo de ustedes es un mockumentary.
-Eh… No… no…
-Señores Trank & Landis: haced un mockumentary y firmamos contrato ahora mismo.

Y así fue como inventaron un personaje obsesionado con filmar las 24 horas con una cámara que sale una fortuna pero en la película es una camarita home que compra un chico pobre.

La impostación de este registro documental corroe el guión más cruelmente que un cáncer de próstata.

Para que todos los personajes entren en la puesta, el chico obsesionado con filmar hace flotar su cámara telekinéticamente, buscando encuadres en el mejor de los casos prolijos y en el peor, asombrosos y sofisticados. Cuando el chico obsesionado por filmar deja de filmar porque se entusiasma con sus poderes, el guión mete a otra chica obsesionada por filmar las 24 horas. Y cuando la chica obsesionada por filmar las 24 horas deja de filmar por fuerza mayor, aparecen civiles con celulares de altísima tecnología obsesionados por filmar cada detalle de la historia. Ni hablar cuando un oficial le dice en off a un padre “dejamos la cámara encendida como parte de la investigación”.

Sí rescato la vergüenza que me dieron esas explicaciones a cámara sobre la filosofía de Schopenhauer, la alegoría de las cavernas de Platón, el evolucionismo darwiniano y la alusión para entendidos de la “hybris” griega. Momentos que sobrexceden el absurdo y no podrían tomarse en serio.

Con otro esqueleto narrativo, con la buena fe del plano y contraplano, el ridículo se hubiera evitado y el interés dramático hubiese cobrado la fuerza que esta historia genéticamente tenía.

Calificación: 1 morenaux

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Título: Chronicle
Título original: Poder sin Límites
Año: 2012
País: EEUU
Duración: 83 minutos
Dirección: Josh Trank
Guión: Max Landis (historia de Josh Trank y Max Landis)
Producción: John Davis, Adam Schroeder, Greig Buckle, James Dodson, Stephen Altman
Intérpretes: Dane DeHaan, Alex Russell, Michael B. Jordan
Dirección de Fotografía: Matthew Jensen
Dirección de Arte: Patrick O’Connor
Sonido: Tim Walston
FX: Siddiq Aquil
Montaje: Elliot Greenberg

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