Editorial: EL OPTIMISMO DE LA DIALÉCTICA

LOS ANTAGONISMOS EN LA ARGENTINA: ¿diferencias irreconciliables?

Por Eduardo Mazza

Ante todo buenas tardes. Es un gusto para mí poder expresar, con gran respeto hacia el lector, una opinión sobre lo que me está pasando como argentino por estos días.

Creo que estamos transitando un momento muy importante a nivel cultural en la Argentina. Las dualidades que nos caracterizan como argentinos han llegado a un grado de extrema tensión. Las dicotomías propias de las principales ideologías que se han desarrollado en nuestra patria desde el comienzo de nuestra organización nacional, allá por el siglo XIX, se están tensionando cada vez más.

Cuando hablo de las dicotomías de nuestro pueblo me refiero, por ejemplo, a: unitarios – federales, izquierda – derecha, radicales – peronistas, River – Boca, estás conmigo o en contra mía, entre otras inevitables toxinas que hemos heredado a lo largo de estos últimos ciento cincuenta años.

Por estos días, me siento un poco ahogado entre mares y mareos de palabras que se emiten por los distintos medios masivos de comunicación y en las frecuentes discusiones entre individuos: estás a favor o estás en K ontra. Mi única esperanza es la síntesis superadora de tanta contienda entre opuestos. No quisiera angustiarme demasiado por tal pugna porque quizá sea la antesala de esa síntesis que necesitamos como sociedad.

Mi ilusión de paz frente a tanta violencia mediática llega cobijada por esa tradición hegeliana del concepto de la dialéctica, en donde dos opuestos (tesis y antítesis, kirchneristas y antikirchneristas) resuelvan su disputa en una forma superior, en una síntesis más trascendental, con una complejidad aceptada, evidenciada a través de una síntesis que se caracterice por la superación pacífica de las diferencias, por la construcción común y el diálogo basado en el respeto y el compromiso mutuo entre quienes convivimos en esta nación.

Creo que la soga se está rompiendo frente a tanto tironeo y cuando nos caigamos de un lado y del otro veremos que estamos sobre un mismo suelo, un suelo complejo pero que necesitamos cuidar entre todos porque es el que nos contiene.

Humildemente, frente a este panorama cultural de la Argentina, ¿no sería conveniente empezar a cuestionar nuestros enfrentamientos inútiles, nuestras catarsis autodestructivas y levantar la mirada hacia un horizonte más amplio? ¿No es tiempo de comenzar a respetarnos sin reírnos de quien camina junto a nosotros, de valorar las diferencias, de buscar la conciliación? ¿No creen que es hora de ir cuestionando con respeto el legado de ideologías que sirvieron como puntos de partida para nuestra organización nacional, pero que ya demandan una actualización por el dinamismo que presenta la historia humana?.

Soy comunicador social y si hay algo que aprendí en mi querida Universidad Nacional de Córdoba es que los medios de comunicación masivos son empleados por personas, y como tales tenemos una subjetividad al momento de expresar una idea o informar un hecho. Sabemos muy bien que hay grupos de poder político y económico, de un lado y del otro, que condicionan la producción y emisión de mensajes masivos. Entonces, me parece muy peligroso caer en la tentación de comprar irreflexivamente todo lo que nos venden los medios.

Considero que quizá sea hora de transformarnos en actores/constructores del bien común porque la expectación pasiva y desesperada de nuestro contexto poco puede enriquecernos y mucho nos lastima. Cuando aquello suceda tal vez divisemos con optimismo una síntesis superadora de nuestras diferencias aparentemente irreconciliables.

________________________________________________

Si te interesa este artículo, podés compartirlo:

Compartir en Facebook Compartir en Twitter

Sobre admin