“YO ESCRIBO PORQUE A VECES LAS HISTORIAS ME TALADRAN LA MENTE Y NO PODRÍA VIVIR CON ESA TORTURA”
Por Soledad Graffigna
Fabio Martínez, autor del imponente libro “Despiértenme Cuando Sea de Noche”, editado este año por el sello Nudista (Córdoba, 2010), nos cuenta cómo ve su relación con la escritura y la literatura que lo rodea, el escenario local y su trabajo en preparación.
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– Contame un poco de tu libro. ¿Cómo nace?, ¿Cómo fue el proceso creativo?
El libro nace luego de un proceso de más o menos tres años. Hasta ese momento yo había asistido a varios talleres literarios y tenía muchos escritos, pero sólo cuando llegué al de Luciano Lamberti, hace tres años, fue que empecé a ver que tenía algunos cuentos que podrían ser publicables. Pero eran sólo cinco y había dejado de lado como treinta. A partir de ese momento comencé a trabajarlos y escribir otros ya pensando en un formato libro.
Muchos de los relatos tuvieron su primera versión en los talleres literarios. Por ejemplo, el primero que escribí es el último del libro: “Estaba solo y yo lo acompañaba”. Nació en un taller donde la mayoría de mis compañeros eran adultos y se respetaba mucho a la literatura en sus formas. Pero yo tenía ganas de hacer otra cosa, de ir por otro lado, tal vez impactar y fue que surgió la idea de hablar de adolescentes, sexo y orgías. Al final, el cuento quedó estancado y lo retomé al año siguiente en el Taller de Falco. Sin embargo ese cuento es uno de los que más corregí, porque me di cuenta que el sexo era sólo una excusa y lo que importaba contar acerca de la soledad de esos adolescentes.
– ¿Cuánto hay de autobiográfico en tu literatura?
Sabes que no hay tanto como muchos creen. Lo que si acepto es que por lo general mis personajes se basan en personas que conozco, algunos en profundidad y otros superficialmente. Pero son sólo puntos de partidas. Luego a esos personajes los enfrento a contextos y tiempos diferentes.
– ¿Notas al Fabio «comunicador» en tu literatura?
Creo que Comunicación Social me abrió la cabeza, y el periodismo gráfico me ayudó a saber escuchar a la gente y sobre todo a encontrar y contar historias.
– ¿Qué cosas te inspiran o te hacen dar ganas de escribir?
Muchas cosas me inspiran a escribir. Leer una buena novela o un buen libro por supuesto que te dan ganas de escribir, o ver una película que te emocione, también. Los talleres de literatura, las consignas. Pero por sobre todo, pensar la vida o lo que pasa a tu alrededor de manera literaria es algo que me ayuda bastante. Constantemente estoy observando la vida de forma literaria. Por ejemplo si me cuentan algo estoy pensando de qué forma podría funcionar en un cuento. La otra vez en la escuela uno de mis alumnos me contó que vive al fondo de un camino de tierra en medio del campo. Que para llegar a la ruta y tomar el colectivo que lo lleva a la escuela tiene que caminar cerca de dos kilómetros en medio de la oscuridad, y para colmo a mitad del camino hay una casa dónde asesinaron a una señora y ahora la vivienda está destrozada y solo queda un aljibe; y mi alumno me cuenta que es sonámbulo y de noche se levanta, agarra la escopeta y camina en medio de la oscuridad y siempre se despierta antes de llegar a ese aljibe, y se ve con la escopete en la mano y vuelve corriendo a su casa. Es una historia increíble, para hacer un gran cuento.
Pero también reconozco que para escribir necesito estar descansado, haber dormido lo bastante y tener la cabeza limpia. Sino todo lo que dije anteriormente no me sirve para nada.
– Para muchos escritores, la literatura es una actividad solitaria e ingrata, que no se disfruta mucho. ¿Vos cómo lo vivís?
La escritura es solitaria, pero no creo que sea ingrata. En realidad lo ingrato viene del contexto que nos rodea, donde muchas veces no entienden por qué uno le dedica tantas horas y corrige tanto un texto y hasta se obsesiona por algo que no da dinero y que con suerte va a ser leído solo por un grupo mínimo de personas. Pero personalmente es gratificante, es muy lindo terminar un capítulo o un cuento. Yo escribo porque a veces las historias me taladran la mente y no podría vivir con esa tortura. Entonces cuando me siento frente a la computadora esas historias se liberan y me siento mucho mejor, más aliviado, más feliz.
Además intento narrar con placer, disfrutando de lo que leo, y con las palabras que salgan. Luego viene el trabajo de la corrección, y si bien le dedico mucho tiempo a ese momento trato de no obsesionarme.
– ¿Cómo ves a la generación de jóvenes escritores cordobeses?
Hay gente que está escribiendo muy bien y además son como un faro para muchos de nosotros. Yo creo que en este momento para los escritores jóvenes de Córdoba no hay padres que nos guíen, pero sí, hermanos mayores que sin egoísmo nos ayudan. Lamberti, Falco, Gaiteri, Natale podrían ser algunos de esos hermanos mayores de los cuales te hablo.
Pero lo mejor, es que este momento está siendo reflejado en grandes libros editados. La Hora de los monos de Falco, El Asesino de Chanchos de Lamberti, Nivel Medio de Gaiteri, 1027 de Eloisa Oliva, y también hay muchos que están por venir, como el nuevo libro de Pablo Dema, o la poesía de Pablo Natale y Martín Maigua.
A esa camada de escritores creo que de a poco los están acompañando las nuevas editoriales como Caballo Negro o Nudista que apuestan al artista, se la juegan y son un elemento importantísimo en todo lo que está pasando.
– ¿Estás trabajando en algún otro libro o proyecto de libro ahora?
Estoy trabajando en una novela. Espero poder terminarla pronto para comenzar con todo el trabajo de corrección y tenerla lista antes que la gente arroje los fuegos artificiales de fin de año.
– ¿Qué te gusta leer? ¿Qué estás leyendo ahora?
Acabo de terminar de leer los libros de Falco y Lamberti. Ahora estoy con una antología para niños, porque como doy clases en el secundario a veces me interesa ver qué textos puedo darle a los alumnos. Y para contrarrestar un poco la antología de niños empecé con el Misterio de Salem’s Lot de Stephen King.
Por lo general me interesa la literatura que busca contar una buena historia de la manera más simple. Es lo que yo intento hacer cada día.
Foto: Fernanda Papa







