Entrevista: JULIO CHÁVEZ

«CADA ESPECTÁCULO MÍO ES UNA SENSACIÓN DE RIESGO»

Por Natalia Elías

Después de una exitosa temporada en el Teatro Tabarís, y en Mar del Plata, “La Cabra”, dirigida y protagonizada por Julio Chávez, junto a Vando Villamil, Viviana Saccone y Santiago García Rosa, se encuentra realizando una gira nacional por el interior del país.

“La Cabra” se presentó en Córdoba durante tres días y a teatro lleno, los cordobeses ya  tuvieron la oportunidad de “reflexionar o no” sobre la compleja obra de Albee.

La charla con el actor se llevó a cabo en  el Teatro Real, en plena prueba de sonido, y la predisposición del artista adquirió grandiosidad en la espera de los colegas que  aguardaban dialogar con un Chávez bien teatral.

«La cabra o ¿quién es Sylvia?» es una maravillosa obra del autor de «Historia del Zoo» y «¿Quién le teme a Virginia Woolf?» que aborda temas universales como el amor, los celos, los sueños, el tiempo y los valores. Para contar esta historia conmovedora y extraordinaria, Edward Albee recurre de la comedia al drama, una pieza realmente deliciosa y con un humor inteligente que le presenta al espectador  una pregunta, que hacemos con los objetos que le despierta amor en uno y que hacemos y como criticamos los objetos amorosos para el otro.

Por otro lado, La cabra impone el tema incómodo de la zoofilia y abre el abanico de la sexualidad hasta enfrentar al espectador con la ignorancia acerca de los misterios de la atracción humana, más frecuentes en la vida que en escena.

La historia comienza cuando Charlie acaba de ganar el premio Pritzker, y su vida junto a su esposa Julia y su hijo Willy parece estar en una armonía total; sin embargo, Charlie por primera vez en su vida oculta algo casi inconfesable: un amor, y eso lo perturba. La naturaleza de ese amor los enfrentará a todos a algo inesperado: una crisis en sus vidas como nunca jamás la imaginaron.

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“Estoy muy contento con este espectáculo, va muy bien”, y sostuvo Chávez que “puede llegar a crear discusiones entre pares en una manera muy atractiva. Percibo la reacción del espectador”. Sobre esto último precisó que “uno percibe un cierto clima, hay veces que el espectador se mantiene silencioso y el aplauso es expresivo, y hay momentos que el espectador se ríe mucho, y el aplauso no es de gente que ha entrado a fondo”.

– ¿Cómo viviste la experiencia de hacer temporada por primera vez en Mar del Plata con una obra fuera de lo común como lo es “La Cabra”?

La viví con mucha tranquilidad, porque yo sabía que “La Cabra” es un espectáculo particular, Albee no escribe una obra fácil, no por nada  la obra tuvo tantos años sin que nadie la haga, la cabra es una obra complicada, no es una obra cómoda, es  más bien, una obra incomoda.

– ¿Un tanto perturbadora,  también? 

Es perturbadora, y hay un quiebre en lo perturbador, de manera que, quién haga “La Cabra” tiene que saber que plantea un tema que suele producir de todo,  eso para mí era un elemento importante porque yo tenía un presentimiento cuando hacia La Cabra en Bs As y veía la reacción del público y decía que esta obra hay que llevarla a Mar del Plata. Cuando digo Mar del plata tampoco no sé muy bien que digo, nunca había hecho una temporada así, pero algo me decía, porque, no probarlo, si estaba transitando un momento particular, había logrado un poco  mas de masividad  con los espectadores a través de Tratame Bien y El Puntero, y me parecía que eso podía acompañar también y ser un elemento que podía llegar a que el espectador se pueda interesar en venir a ver un material fuera de lo común, también , la dupla Viviana Saconne y yo, podía llegar a generar un cierto interés. Fue una aventura acertada y la probé.

– ¿Cómo es eso de una aventura acertada?

He tenido varias aventuras, cada espectáculo mío es una sensación de riesgo, entonces   hay algo viste cuando te comenzas a acostumbrar, cuando te tiras de una montaña, a tirarte de acá, empezas a buscar lugares donde  tirarte, porque ya es cómo el hábito y el gusto de sentir ese vértigo, de decir, porque no.  Y acá pasó eso.

– Creo que  te retroalimentas de todo ese vértigo.

Cada estreno me beneficia, me provee una herramienta más. En eso Mar del Plata fue una experiencia extraordinaria.

– Un riesgo más que interesante hacer “La Cabra”.

Cuando acepto hacer “La Cabra” el riesgo de la obra era dirigirla y actuarla y después cuando se bajó Cecilia Roth porque le apareció otro compromiso, también fue un riesgo seguir adelante, porque la dupla con Cecilia era casi un número de suerte. Después apareció la opción de Viviana y para mí era muy entusiamante seguir el viaje y arriesgar el viaje con otra compañera. Lo viví como un éxito.

– A la hora de elaborar el proceso creativo de un personaje, ¿desde qué lugar se para el actor, desde lo que pretende el autor o el director?

A mí no me cuesta mucho dirigir y actuar, no sería una dificultad para mí. Uno se para desde un punto de vista, siempre hay una personalidad, uno intenta ubicarse en ese lugar desde que habla el autor; siempre estás hablando de una interpretación inevitablemente. En mi rol como intérprete, la escena es siempre pensamiento articulado en escena y corporalidad.

– “La Cabra” abre el debate de poder hablar abiertamente sobre ciertos temas donde  a veces es mejor callar por miedo al qué dirán… una interesante provocación.

En ese sentido, yo intento, como actor y director hacer una obra obligando al espectador a que tome conciencia de nada. Yo presento el objeto y que cada cual haga lo que quiera con ese objeto. No soy de la idea de ir tendenciosamente y obligar al espectador a que se involucre. El público puede reflexionar o no sobre la  obra.

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