DEFENSA DEL COPY AND PASTE
¿Qué tienen en común Ingmar Bergman con Woody Allen? Ambos conectan cine con filosofía. ¿Qué los diferencia? Bergman filosofa de verdad, usando el lenguaje fílmico como frontera estética a la que el pensamiento abstracto no llega. Con semejantes pretensiones hizo películas enroscadas e interminables. Woody Allen, en cambio, filosofa en joda, con una ligereza ridícula y amable.
Supongamos que para filosofar se necesita una mirada más o menos grave. Bueno, Woody Allen no puede sacarse al humorista de encima. Lo tentó la seriedad de joven con Interiores y Septiembre, pero después sus partículas tragicómicas anularon cualquier intención de pensamiento activo. Quedó un Woody Allen que filosofa con vagancia, copiando y pegando. Filosofía fácil, entretenida, de contenido puro, tan pedagógica que insulta.
La selección rápida de una tesis para verificarla con una narración manipulada convierte a Woody Allen en un sofista caradura. Sus ideas disparan anécdotas, son películas que funcionan como los relatos mitológicos que transmiten cosmovisiones. Acá, bajo la premisa de que el pasado se idealiza, Owen Wilson viaja en el tiempo y descubre que las cosas no son tan así.
Leí que Woody Allen quiso rendirle homenaje a sus ídolos intelectuales. Homenaje ambiguo, perturbado por malas intenciones. Resulta que las celebridades que encuentra Owen Wilson son figuritas graciosas que dicen con solemnidad exactamente lo mismo que escribieron. El caso más gráfico es el de Hemingway, que expone con monólogos lo que publicó en Adiós a las Armas o en París era una Fiesta. Las caracterizaciones son deliberadamente grotescas, para un reconocimiento inmediato y simplista. Estas decisiones logran que Medianoche en París sea enmascaradamente burlona, dando por sentado que lo ídolos del pasado hacen las mismas idioteces que los enemigos del presente. La infidelidad de la novia de Owen Wilson en paralelismo con la infidelidad de Marion Cotillard arroja sospechas y después el desenlace deja todo explícito.
La fascinación de Medianoche en París y por extensión la fascinación de Woody Allen recae en su filosofía divertida y tonta; excusas para encontrar líneas de comedia y soltar un humor sutilmente malvado.
Dicen que en los horarios de trasnoche esta película se aprecia mejor.
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Título: Midnight in Paris
Título en español: Medianoche en París
Año: 2011
País: Estados Unidos, España
Duración: 100 minutos
Guión y Dirección: Woody Allen
Producción: Letty Aronson, Jaume Roures, Stephen Tenenbaum, Javier Méndez, Anne Siebel
Intérpretes: Rachel McAdams, Marion Cotillard, Owen Wilson, Michael Sheen, Adrien Brody, Alison Pill, Kathy Bates, Tom Hiddleston, Léa Seydoux, Kurt Fuller
Dirección de Fotografía: Darius Khondji, Johanne Debas
Dirección de Arte: Anne Siebel
Sonido: Jean-Marie Blondel
Edición: Alisa Lepselter








Estimado Lucas, no se si de filosofía sabes mucho, puede que si, pero de cine evidentemente no… lo que Allen hace se llama CINE… con todo lo que ello implica…hermosa película Lucas, hermosa…
Al no haber sistema numérico, se confunde mi apreciación. A Medianoche en París le puse 9 morenitos. Sr. Bitácora, deberíamos poner morenitos para que la gente no se desconcierte, Siempre me dicen que no entienden si me gustó o no la película.
Hola Tomás!
Qué buen comentario. Gracias!
La crítica es positiva pero aplico un recurso éticamente necesario: la ambigüedad. Una obra artística NO puede calificarse. Quiero someter al lector a una dificultad apreciativa que lo obligue a tomar partido. Eso estimula la curiosidad.
Si una crítica estimula la curiosidad, más allá de que algunos la sientan feliz o maldita, el cometido está hecho. Las ganas de cine aparecen aunque sea para resistir mi hermenéutica.
El homenaje de los famosos es caricaturesco pero Allen lo condimenta con cierta saña. Pensemos en Brody: su personaje de Dalí es la cúspide de la película, justamente porque Dalí hacía de su persona física un acto estético (Dalí es el mejor performer que dio la historia).
Nada te hace ruido en Brody y su caricaturización es simpática.
Pero los otros famosos cruzan la frontera de la caricatura para acercarse al ridículo. Bretón parece un mexicano tontito, Hemingay un winner pedante y Stein una mujer demasiado sensata, maternal o serena.Los trazos son unidireccionales, a eso voy.
De todos modos, Tomás, pensemos otro punto fundamental: esta película enamoró a mucha gente… que no es la misma generación que se enamoró de Manhattan o Annie Hall.
Woody Allen es poco nostálgico. Con lo que le permite su edad, hace por décadas películas emblemáticas y hermosas.
Cuando se muera Allen… Ahí sí vamos a tener que enfrentar la peor, peor, peor nostalgia 😉
Saludos!!!