El escritor portugués, Premio Nobel de Literatura en 1998, falleció hoy a los 87 años luego de una larga enfermedad en Lanzarote, lugar donde «se exilio» de la isla de Lanzarote, en España. Fruto de sus escritos, al dramaturgo, le caben muy bien los términos de «ignorante y blasfemo», «amargado» y «loco por la publicidad»; ateo y comunista confeso definió la Biblia como «un manual de malas costumbres». Asi como calificó el libro sagrado del cristianismo como «un catálogo de crueldades» sin el que probablemente la humanidad «serÃa mucho mejor» en su tan polemico «Ensayo sobre la ceguera».
Calificado en su propio paÃs como «el diablo», no le han faltado arrestos para negar la existencia de Dios y tildar su figura de «cruel, mala persona y vengativo», por no ser «alguien de fiar», ya que «fue creado por los hombres a su imagen y semejanza».
Un ejemplo de que una correcta construccion del marco teórico, del mensaje poético solo hacen al buen escritor, no a la buena literatura.






