EL CINE COMO INTERLOCUTOR EN UN DIÁLOGO DE CULTURAS
Por Paula Flores y Carlos M. Díaz
La semana pasada se realizó en Espacio INCAA Km 700, la primera Muestra de Cine Árabe en Córdoba. Un emprendimiento cultural llevado a cabo por la Sociedad Sirio Libanesa de Córdoba, bajo la iniciativa de la Ex Senadora y Diputada Beatriz Halak, con la intención de dar a conocer a nuestra comunidad productos fílmicos de esa región del mundo que no llegan a las salas comerciales de nuestro país.
En el marco de la muestra, visitó nuestra ciudad, Edgardo Bechara El Khoury, el director de Creciente Cine Fértil, un grupo multidisciplinario de jóvenes pertenecientes a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, interesados en la difusión y discusión crítica en América Latina del Cine ficcional y documental de origen árabe.
BITACORA DE VUELO, tuvo el privilegio de poder reunirse con él y charlar informalmente para indagar sobre la situación del cine como herramienta de expresión artística de pueblos de los cuales desconocemos casi todo, de los cuales el concepto de arte nos es ajeno, sus características sociales, y las perspectivas que la muestra tiene a futuro como vínculo de gestión intercultural.
“Precisamente es en este intercambio de culturas y de diversidad es que uno puede aprender las cosas importantes de otras culturas, poder asimilarlas, poder compartirlas” no exentas de conflictos, ya que la diversidad no plantea la panacea de feliz multiculturalismo. El desafío que tenemos como seres humanos, no es tolerarnos, como se dice popularmente, sino de convivir. Para ello, “no solo hace falta aceptación, sino conocer al otro, expresó Bechara El Khoury durante la charla, sino “entender al otro, interpretarlo y poder compartir las cosas en un contacto profundamente humano”.
Una charla amena, en que se cuestionó la imagen monolítica y homogénea que tenemos en occidente del mundo árabe, imágenes negativas profundamente signadas de estereotipos, prejuicios; de visiones profundamente sesgada de colonialismo, de superioridad cultural; del espejo validante de Europa, que nos impusimos como sociedad cuando nuestros abuelos bajaron de los barcos; de la dualidad de respetar las tradiciones e insertarse en la modernidad, siendo naciones jóvenes y en crecimiento.
Quienes tuvieron ocasión de asistir a la muestra, habrán podido apreciar películas y documentales donde los jóvenes, como nosotros, están en la búsqueda de la identidad propia como individuos y sociedad en este mundo globalizado; La participación de la mujer en la sociedad, como artista visual. Y los deseos de “humanizarse” a los ojos del mundo como si eso fuese imperativo para reconocer a una de las cunas de la cultura mundial.
Una charla donde la identidad cultural se descubre en pleno proceso de construcción.
________________________________________________
– ¿Cómo fue la Creación de Creciente cine fértil y Cómo fue tu injerencia en eso?
Yo tengo una familia de origen Libanés, mi abuela nació en Líbano, el tema de la libanidad y lo árabe estaba presente desde muy chiquito en mi familia, medio oriente era un tema que estuvo presente en todas las mesas de domingo, desde que tengo memoria. A partir de mi especialización en Política de Medio Oriente, es donde surge esta vocación por el cine árabe. Visualizamos con algunos colegas que el Cine árabe era un espacio vacío en la propuesta audiovisual, que es muy rica, en cuanto a festivales y muestras en Argentina, y a partir de ahí empezamos a tratar de gestionar películas y a contactar directores. Hasta que finalmente el año pasado logramos visitar el festival de Cine árabe en Santiago de Compostela en España, ellos ya van por su quinta edición, y tiene la ventaja de que subtitulan gran parte de la producción árabe al español, cosa que otros festivales de cine árabe en Europa no lo hacen.
– España tuvo y tiene una fuerte inmigración árabe. ¿ El subtitulado lo hacen en el país de origen o se hace en España?
El subtitulado lo hace precisamente la fundación ARAGUANEY, que es la que organiza el Festival AMAL. Ellos son una extraña mezcla multicultural de Palestinos, Venezolanos y Gallegos. Esta familia que es la Fundación Araguaney tiene estos tres orígenes. De hecho araguaney, no es una palabra árabe, es la flor nacional de Venezuela, que tiene una flor muy dorada y eterna, y el festival de ellos se llama AMAL, que en árabe quiere decir, Esperanza.
Tuve la posibilidad de viajar a Compostela y de conocer al todo el Staff del Festival, y logramos llevar a buen puerto el primer puente transoceánico entre España y Argentina en relación al cine árabe.
Ellos no tenían el andamiaje institucional y legal preparado para exportar su Festival así que tuvieron que, con muy buena voluntad, mover algunos recursos y finalmente se hizo posible. Hoy tenemos la primer Muestra Internacional de Cine Árabe en la Argentina, con más de treinta obras seleccionadas del festival de Cine Euro Arabe AMAL, con una alta participación de público argentino en nuestras salas, entre un noventa, un ochenta y un cien por ciento. La verdad que tuvimos una recepción del público argentino, en cuanto a las expectativas que teníamos que nos superaron, afortunadamente, y ya estamos pensando en nuevas colaboraciones y en algún Festival, incluso en un marco mayor para el año que viene.
– ¿Cuáles son a tu criterio las causas o la coyuntura que hace que el cine árabe no tenga la difusión que por ahí si tienen el cine independiente de otros países? Ya sea, en el circuito comercial de cine o en el circuito de Festivales.
El cine árabe, pese a que no se nota, tiene una larga historia. Egipto es sin duda la cuna, la meca del cine árabe. Con una infraestructura comparable comparativamente, (en menor medida) a las producciones de Hollywood en Estados Unidos o a Bollywood en India, tiene una larga escuela de Cine y de documentalistas. Líbano es el segundo país en importancia con historia en el mundo del cine, el cual también posee una larga escuela de cine y de documentalistas. De hecho hoy en día, Líbano capitaliza la distribución del Cine árabe, mucho se hace en Egipto, pero la gran parte del cine árabe de todos los países, se distribuye a través de Líbano.
Las causas del porqué no son conocidas acá en Argentina… Es un fenómeno nuevo a nivel Mundial, creo que no tenemos que tener el prurito de desconocer el cine árabe porque es un fenómeno emergente para el mundo, incluso para la industria. El cine libanés está en un boom, quizás muy parecido, comparativamente al cine argentino. Hay un fenómeno, Líbano también sale de un período de casi ruptura social, través de una guerra civil. Ha visto su infraestructura bombardeada por Israel, en dos ocasiones, en el 82 y en el 2006. Y hay una búsqueda de la identidad propia de los libaneses en término del mundo árabe, si son más franceses o son más árabes, es algo que está en disputa en Líbano todo el tiempo.
– Acá no asociamos Líbano con Francia, pero sino tenemos asociado el término Sirio-Libanés. Se percibe que no es tan así?
El noventa y nueve por ciento de la inmigración árabe en argentina era Sirio libanesa, muy poquitos palestinos y egipcios con lo cual el molde cultural de la inmigración árabe acá es Sirio-libanesa. Siria y Líbano como el resto de los países árabes no son homogéneos culturalmente, pese a que Hollywood nos ha querido venderlo así, junto con algunos estereotipos medios trillados.
Si son homogéneos en cuanto a su estructura religiosa, ambos países son musulmanes. Pero el mundo árabe, precisamente se distingue por su diversidad, es un mosaico donde conviven etnias, civilizaciones, culturas, lenguajes unificados a través del árabe, más de diecisiete confesiones religiosas, con lo cual, esta diversidad, le es propia, y es completamente ajeno o contrario a esta imagen monolítica y homogénea que tenemos en occidente en el mundo árabe.
En relación al cine, siguiendo la comparación entre Líbano y Argentina. Líbano en los últimos años después de las invasiones israelíes, se endeudó a márgenes comparables a la Deuda Externa Argentina, una deuda que Líbano nunca tuvo. A partir de ese momento de crisis social y de crisis de identidad, surge toda una nueva camada de documentalistas y de directores, un gran porcentaje de ellos es mujer, yo me animaría a decir que casi el cincuenta por ciento, son mujeres.
– Nos sorprendió ese hecho, en la muestra la mayoría corresponde a directoras mujeres. No nos hubiésemos imaginado que el cine árabe hubiera dejado lugar a las mujeres para dirigir.
En términos de la participación de la mujer; no hay sociedad que sea perfecta, todas las sociedades son perfectibles, y tanto en oriente como en occidente, que quizás es una distinción que tiende cada vez más a borrarse, las mujeres han ido peleando espacio, no solo las mujeres, las minorías. Hay un montón de luchas y de reivindicaciones por derechos, sociales y civiles que se desarrollan en todo el mundo. Bajo todos los regímenes políticos, sea oriente, occidente, capitalismo, sistemas socialistas o totalitarios.
En relación a la lucha de la mujer en medio oriente, Si, sin duda hay un montón de cuestiones que tienen que mejorar, pero que no es solo privativo del mundo árabe. Las mujeres tampoco están bien en occidente, ni siquiera en EE.UU.
Hablábamos hace un rato (con Beatriz Halak – organizadora), esta cuestión de la imposición del velo y cubrirse en oriente, y este mandato implícito desde el mercado, la prensa y lo social de la mujer occidente de descubrirse, de desnudarse, de tener un físico televisivo. Una exposición absoluta, un culto a la estética pero sin ningún trasfondo que permita humanizarle.
…El culto a la exhibición que tiene el argentino… basta mirar las revistas en un quiosco……. ¿qué diferencia hay entre esto, la consideración de la mujer como objeto, y lo que se dice sucede en oriente?
Lo que hay que tener en cuenta, es que venimos de culturas euro céntricas, etnocéntricas, por eso tendemos a exigir que sociedades emergentes o culturas distintas tengan el mandato imperativo de elevarse al nivel europeo u occidental, sin comprender que son sociedades distintas. No se puede con parámetros distintos pedir los mismos resultados. Obviamente que no van a ser los mismos resultados, ni en cuestiones de democracia, de política, de cultura. Precisamente es en este intercambio de culturas y de diversidad que uno puede aprender las cosas importantes de otras culturas, poder asimilarlas, poder compartirlas… No exentas de conflictos, la diversidad no plantea la panacea de feliz multiculturalismo. El desafío que tenemos no es tolerarnos, sino de convivir. Para eso no solo hace falta aceptación, sino conocer al otro, entender al otro, interpretarlo y poder compartir las cosas en un contacto profundamente humano.
– El nuevo cine árabe, como temática preponderante, debe tomar el conflicto con Israel, pero sin embargo, no debe ser la única temática que abarca el cine de medio oriente. ¿Cuál es la temática actual?
No se pude hablar de una sola temática, si creo que hay cosas que están como muy presentes, cuestiones que están en discusión hoy por hoy en el mundo árabe. Sin duda esta creciente participación de la mujer que ha salido a tomar las cámaras, a abrir espacios a la interioridad, a ese mundo femenino de la mujer en medio oriente que no es tan visible como lo es en occidente o en nuestras sociedades.
A partir de ahí, si hay una dualidad que tiene que ver con tradición, modernidad. Ahí tenés una línea de ruptura importante, este pasaje de las sociedades tradicionales a las sociedades modernas, desde lo religioso, hasta la música rock, el hip hop, son cosas que están presentes, de cómo las nuevas generaciones de árabes se van a integrando a las sociedades, pero se van integrando también a una aldea global, que hoy está conectada por facebook, youtube, por internet, donde ya las fronteras se han borrado y todas las sociedades son permeables en mayor o menor medida. No importa si se quiere poner etiquetas a la industria cultura americana, de hecho hay cosas que están buenas de la industria cultural americana o de la cultura americana, lo que si vemos es que hay una readaptación propia desde el cine hasta la música como el rock, y es precisamente esta mezcla que torna muy interesante este ejercicio.
– ¿En términos de cine?
En el cine, seguimos viendo que hay muchas historias personales, vemos en muchas películas de ficción que son historias de vida de los directores, generalmente cuando eran niños; la niñez está muy presente. Tengamos en cuenta que en medio oriente las sociedades son milenarias, tienen una cultura de más de 5000 años. Ahora, la historia del estado nación y el ingreso a las “sociedades modernas” no data de más de 50, 60 años. Período donde se dio el nacimiento del estado nación en medio oriente, con lo cual son sociedades jóvenes o sociedades que están creciendo. En ese sentido, hay muchas historias que tienen que ver con el impacto de la guerra, con las invasiones y el expansionismo israelí, con conflicto palestino israelí. Y que definitivamente no se los puede esquivar, los directores buscan eso. Si vemos que en los últimos años al menos en lo que es la propuesta documental, hay como un abandono al documental mas lacrimógeno, de golpe bajo, de buscar la sensibilización extrema, y si hay una cuestión de contar historias dentro del conflicto, profundizar en casos individuales, y a partir de casos individuales hacer la generalización, que también es un procesos sociológico.
Entonces vemos que hay muchas obras que tienen que ver con el día a día, de una familia, de una mujer, de cómo es mandar a los hijos a la escuela bajo una ocupación militar como es alimentar a una familia sin agua, sin luz porque esta sitiada la ciudad. Y como es la cultura, como esa gente canta, se levanta, tienen esperanzas, tienen ganas de vivir, estudian. Hay un documental donde el director de la Universidad de Berseit, en Palestina dice “No nos tenemos que asombrar o preguntar porque hay jóvenes que se enrolan en las milicias para combatir con la armas a la invasión israelí, nos deberíamos preguntar como todavía hay jóvenes palestinos que llenan las universidades bajo condiciones extremas de pobreza, de miseria y ocupación para tener una licenciatura y poder ser excelentes periodistas, directores de cine, politólogos”, creo que ahí está el desafío.
Las sociedades árabes en este sentido gozan de muy buena salud y lo están reflejando en el cine a través de su cultura.
– Un presente mas que promisorio… Y el futuro del cine árabe, ¿cómo lo ves?
Cuando hablábamos de los espejos, del espejo validante de Europa. Hay un fenómeno con el nuevo cine libanes, que película que en los últimos años ha presentado en Cannes ha tenido premios. Pasa algo similar con Jordania y Siria, que están teniendo un cine de alta calidad estética. El cine Sirio en sus libros presenta una profundidad importante. (Queremos traer un ciclo de cine de autor de Siria para el año que viene). Creo que es más que auspicioso, la industria audiovisual se va encaminando a poder competir de igual a igual con cualquier propuesta de cine emergente del mundo, incluso de pelear algunos espacios en las salas y circuitos comerciales.
Obviamente estamos lejos de una competencia igualitaria en este sentido, pero también es cierto que hay una sobre saturación en las plazas de cine americano, y que hay otras necesidades con ciertas miradas que vuelven la mirada sobre nosotros mismos, quiero decir, hay un fenómeno muy parecido en el mundo árabe con América latina, en especial con Sudamérica, después de muchos años estamos en condiciones de poder narrar nuestras propias historias, que otros dejen de narrar, de hacer la narrativa de quienes somos, que nos paso, hacia donde queremos ir, que sueños tenemos. En este sentido hay una reapropiación de la historia y de la narrativa que nos parece muy importante para que el mundo pueda empezar a dialogar.
El cine tiene un mensaje y un rol muy importante en este dialogo de culturas a nivel mundial que hoy es más necesario que nunca.
– …Esto del espejo como metáfora, que la sociedad se pueda ver desde su propia mirada reflejada en el cine.
Fundamentalmente, una de las cosas que aporta este nuevo cine árabe, es la primera visualización de los niños, las niñas, los hombres y mujeres árabes…va a parecer exorbitante lo que voy a decir, como seres humanos. Hay una necesidad de humanizar el medio oriente.
– Hay una corriente orientalista (Bernard Lewis), que genera un bagaje de supuestos, estereotipos fuertísimos que no son de los más benévolos tampoco para el mundo árabe. Creemos que este cine que va a lo cotidiano, va a mostrar la humanidad de lo cotidiano, a romper este “orientalismo” que consumismo acá en occidente que genera modas…
Me haces recordar a lo que decía Edward Said, quien fue el máximo intelectual palestino, como critica a ORIENTALISMO, (el libro de Bernard Lewis) dijo “medio oriente solo existe en la cabeza de los europeos, medio o cercano oriente de donde, medio de donde, donde está el medio… arriba, abajo de donde, quien determina el donde”, nos pasa en Sudamérica, el mapa al revés, de qué lado estamos?.
Esta cuestión de que el medio oriente solo existe en la cabeza de los europeos, primero tiene una visión profundamente sesgada de colonialismo, de superioridad cultural. Esta cosa que hablamos de que las mujeres árabes van progresando, las sociedades árabes deben… Como una exigencia que se les hace a las sociedades árabes cuando occidente tiene cosas que no están resueltas todavía, porque la identidad tiene una dinámica no resuelta, la identidad se vive reconstruyendo, nadie tiene la identidad totalmente cerrada, definida. Son procesos culturales dinámicos, las identidades nacionales y sociales también.
En esa construcción está el cine árabe hoy por hoy. Recuerdo con esto que decías de “humanizar” el medio oriente, a los árabes, al máximo poeta palestino Mahmoud Darwix, que decía “siéntense con nosotros, en los arcos de nuestras casas, disfruten un café árabe, contemplemos el atardecer, y nos sentiremos felices de ser humanos como Ustedes”. Mahmoud Darwix estaba reclamando que le mundo vea que los palestinos son seres humanos.
Parece como irrisorio tener que plantear esto, pero más de 600 películas en el documental Riles Badaras, “La Construcción de los Árabes Malos” hecha por un profesor de origen árabe en la Universidad de Chicago planteaba más de 600 películas de Hollywood donde hay árabes y en estas películas que van desde los dibujos animados, los cartoons del 40, hasta las superproducciones de Hollywood, todas las imágenes de los árabes son negativas, están profundamente signadas de estereotipos, prejuicios. Eso va quedando en el inconsciente, entonces el desplazamiento es muy fácil, decir: árabes, terroristas, buscan el conflicto, no pueden vivir en paz, armas. Eso no es cierto, entonces esta vuelta a la humanización hace que podamos ver a las sociedades más complejas, más real. Que tienen las mismas virtudes y los mismos errores que muchas sociedades y que el desafío es corregir y mejorar las sociedades juntos.
No es una tarea únicamente de las sociedades árabes hacer que este mundo sea más seguro y que sea un mundo mejor. Es una función de todos. Eso se logra dialogando y conociéndonos.
– ¿Cuáles son las expectativas para esta muestra puntual y su proyección a futuro?
Nosotros como Cine Fértil, estamos felices de estar en Córdoba. En Buenos Aires se está llevando en este mismo momento, la 1º muestra internacional de cine Árabe en Argentina en colaboración con Festival de Cine EuroArab Amal. En este marco surge un contacto con Beatriz Halak, con quien surgió la idea de poder traer cine árabe a la Ciudad de Córdoba.
Algo que nos pareció maravilloso y la oportunidad de replicar no solo en Bs As, sino en la Ciudad de Córdoba que es una capital muy importante, casi de manera simultánea la misma muestra, más mismas películas. En este sentido, nos parece muy importante que el público argentino, no solo tenga que pasar por Bs As para ver cine árabe. Que lo pueda hacer desde uno de los centros culturales más importantes del país que es Córdoba. Y en segundo lugar, poder tender estos puentes de colaboración a futuro.
Nosotros estamos colaboran con la 1º semana de cine árabe en Córdoba, que es un iniciativa de Beatriz Halak, ella recibió el apoyo de la Sociedad Sirio Libanesa de Córdoba y logro una serie de apoyos institucionales, el apoyo de la municipalidad, del gobierno de Córdoba. Y en este sentido coincidimos con Beatriz en las primeras conversaciones que tuvimos de lograr no solo una muestra más de cine, sino de empezar a generar lo que en ciencias políticas se llama cristalización institucional, hay un espíritu compartido con Beatriz de sentar las bases para el futuro. Queremos que el cine árabe comience a venir de manera institucional a la argentina, que la sociedad argentina pueda acceder de manera privilegiada a las obras de ficción del mundo árabe, generar un circuito donde podamos vernos reflejados. Hay que tener en cuenta que en Argentina, la tercera colectividad en importancia es la colectividad árabe, somos más de 3 millones y medio con sus descendientes, con lo cual están las condiciones dadas como para que abuelos, padres, hijos y nietos, cuatro generaciones de árabes en la Argentina, puedan en cierta medida rememorar sus orígenes, profundizarlos, actualizarlos, porque el mundo árabe ya no es mismo de nuestros abuelos, pero al mismo sentido, poder fortalecer nuevamente ese vínculo con los países árabes desde nuestro lugar de argentinos, desde nuestras ciudades, nuestra identidad regional y local.
– Un aporte muy importante en términos colectivos como el país.
Nosotros en Bs As en esta muestra, en el bicentenario de la patria, traemos este festival que tiene que ver con nuestros abuelos, nuestros abuelos fueron muy importantes en la construcción de este país y han asimilado y adoptado la Argentina como su propio hogar y la han amado como nadie, y este compromiso se ve reflejado porque es uno de los legados que no han pasado nuestros abuelos a nosotros, el amor a la tierra, el respeto a la tierra. Uno tiene que amar la tierra.
Recuerdo uno de los documentales, cuando las topadoras israelíes arrancaban los olivos para construir el muro que divide Cisjordania de Israel, una mujer palestina decía “pueden tener al tierra, pero nadie que ame realmente la tierra quita de raíz los olivos, que son arboles que tardan siglos de crecer”.
– ¿Este Festival se abocaría exclusivamente a la proyección cinematográfica o tendría como objetivo estrechar lazos de producción?
En Cine Fértil decíamos que nuestro motor era la pasión, esto de traer cine árabe en un lugar donde nunca se había hecho era un poco utópico. Con el tiempo fuimos comprendiendo que nuestro motor era el amor. Con pasión uno puede llevar adelante un proyecto particular, con amor se construye a futuro. Y en este sentido con mucha responsabilidad y el profesionalismo que tenemos al alcance queremos traer de manera institucional cine árabe a la Argentina. Nosotros estamos pensando en Octubre hacer una muestra con Casa Árabe en Buenos Aires y nos gustaría hacer algún acercamiento con Beatriz acá en Córdoba y estamos pensando ya, para un primer Festival de Cine Árabe el año que viene en Buenos Aires, un festival que entregue premios, reciba directores, que reciba películas en 35, es un gran desafío lo que estamos pensando.
La idea es también es poder generar un puente casi en simultaneo con la Ciudad de Córdoba, para que Festival se pueda replicar en los dos lugares al mismo tiempo, estamos cerca, la posibilidad de traer a los directores, de hacer máster clases, de pode ligar lo que es el circuito cultural, las facultades de cine, los estudiantes nos parece que es muy importante.
De ahí, dar un segundo paso tiene que ver con generar canales de producción para la producción audiovisual. Tenemos algunos contactos que estamos trabajando para ver de qué manera podemos lograr activar canales de financiamiento para historias de guionistas y productores argentinos que tengan algo que ver con el mundo árabe y medio oriente. Al mundo árabe le esta interesando mucho ver como vemos el mundo árabe desde América Latina, sobre todo teniendo en cuenta que en América Latina hay sociedades de origen árabe muy importantes. En casi todos los países América Latina tienen una colectividad árabe muy importante.
…Factor de Localización.
Tiene que ver también que son sociedades emergentes, en desarrollo, hay muchas cosas que tienen en común. El programador artístico de Latinoamérica del Festival de Abbudabhi nos decía que estaba sorprendido con el cine Mexicano y en especial con cine argentino, de qué bien se asimilaba en medio oriente, que fácilmente era aprehensible por las audiencias árabes el cine argentino. No hay mucho ruido, no hay mucho que decodificar. Y somos sociedades profundamente distintas, pero sin embargo las historias que se cuentan en el cine argentino son muy requeridas en el mundo árabe. Pese a que todavía no están dadas las condiciones para una cooperación en términos de industria o de mercado. Quizás es una de las cosas que se puedan ir consiguiendo, con estos intercambios.�
Tenemos un ejemplo en una de las películas programadas para la muestra, que es Checkpoint Rock, Al Jazeera, el canal del multimedio Qatarí, ellos han activado algunos programas que tiene que ver con el financiamiento para producir documentales desde América latina hacia el mundo árabe, así que nosotros estamos abocados también a permitir la apertura de estos espacios, que son muy importantes para los productores y directores argentinos. Hay necesidad de filmar, y de rodar. Sabemos que el tema de financiamiento es un tema muy importante en argentina, sobre todo por los tipos de cambio, así que sería muy bueno poder abrir con el mundo árabe este tipo de intercambio.
– ¿Cuál fue el criterio de selección de las películas que llegaron a córdoba, porque llegaron esas y no otras? ¿Son representativas del mundo árabe? Y contanos un poco de qué se tratan.
Las cuatro películas seleccionadas, forman parte de las treinta obras que seleccionamos de AMAL, el Festival de Cine Euro Árabe para traer a la Argentina, la selección propiamente de estas cuatro películas tuvo que ver con una conversación y cierto criterio artístico y estético que cine fértil tubo con Beatriz Halak, acá en Córdoba, privilegiando sobre todo un contacto sensorial y espiritual, con el mundo árabe. Nos parecía incluso más oportuno privilegiar los vínculos culturales, y poder mostrar la cultura del mundo árabe a centrarnos en temáticas específicas que tiene que ver con lo que todos sabemos del mundo árabe que tiene que ver con el conflicto israelí palestino.
– Para terminar, ¿Cómo es la estética del cine árabe? ¿Cómo la definirías?
En términos de técnica, no creo que haya un rasgo cultural distintivo, si notaba o notamos con algunas amigas del Festival de Mujeres en Foco que participaron de la Mesa de Cine, que la películas de temáticas ligadas a la mujer, funcionaban siempre en espacios cerrados, con luz muy tenue, con una suerte de salir a la luz pero de una forma muy paulatina, muy gradual. Hay cierta insinuación, esta cosa de, de a poco, jugar con los tiempos. Los tiempos en el mundo árabe son distintos, en el mundo árabe hay un dicho que dice que en el mundo árabe el tiempo es circular, no es lineal como en occidente. Con lo cual, el tiempo tiene una dimensión distinta.
Quizás se puede aplicar a las películas árabes en general, hay menos diálogos, quizás por el refrán árabe que dice que “tenemos dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos” o “sólo habla cuando tus palabras sean más dulces que el silencio”.
Nosotros en el catálogo en Buenos Aires pusimos un proverbio árabe que dice “quien no comprende una mirada, difícilmente comprenda una larga explicación”. Por eso la muestra se llama “OJOS QUE VEN” y en este sentido esto tiene que ver con este contacto sensorial que queremos que se pueda empezar a tener con el mundo árabe. Mirarnos a los ojos, reconocernos y a partir de ese juego de miradas, reconocernos como parte de un mismo planeta, una misma humanidad y a partir de ahí generar un diálogo que nos va a enriquecer a todos.






