
“EL TRAZO Y EL CARÁCTER DE CADA ARTISTA … ES IMPOSIBLE DE IMITAR»
Cecilia Tomasetti tiene 28 años, nació en Manfredi un pueblito del interior de Córdoba. Allí estudió dibujo y danza hasta que viajó a la Capital para ingresar a la universidad y comenzar la carrera de Arquitectura. Ella se define asimisma como arquitecta de oficio y artista plástica de profesión y jura que jamás va a dejar de pintar. A simple vista se puede apreciar que es una persona relajada, extrovertida, y si bien no le gusta mucho la exposición pública, a partir de la realización de su primera muestra de pintura junto a las artistas Pedruzzi y Gómez en la Galería de Arte Biedermeier, comenzó a acostumbrarse a las entrevistas. En la tranquilidad de su departamento nos abrió su corazón y nos comentó algo de su vida y de su arte.
________________________________________________
– Cecilia, ¿Desde cuándo podes decir que nace tu afición por el dibujo y la pintura?
Creo que desde que tomé un lápiz de color por primera vez nació algo entre él y yo. Podría hablarse de amor a primera vista. Y desde ese momento nunca encontré una mejor manera para contar lo que siento que el dibujo.
– ¿Cómo definís tu pintura?
Para ser sincera, no puedo aún definir mi pintura ya que honestamente no me siento parte de ningún estilo preestablecido. Si bien tengo una gran influencia academicista, la cuál me sirvió para poder abordar temáticas complejas con perfección, he estado experimentando a lo largo de estos dos años con distintas técnicas. Es todo una gran mezcla, pero “busco permanentemente e inconscientemente el efectismo en las personas que miran mis obras, a través de la aplicación del color”.
– ¿Quiénes han sido tus maestros y cuáles son los artistas que influyeron en vos para definir tu estilo?
Tuve por más de diez años una sola maestra Mirta Camilloni. Pero a lo largo de mi vida he tenido el honor de aprender de varios profesores de la universidad (a los cuales admiro muchísimo como docentes, en su desempeño profesional y como seres humanos) como el Arq. Rivera Garat, Arq. Taberna, Arq. Bergallos, Arq. Barseguián y algunos mas que no recuerdo ya sus nombres, porque han pasado los años y es gente que solo queda en la memoria y en el corazón por lo que dejó a su paso. En cuanto a artistas plásticos conocidos me gustan muchos y hay otros que no. Personalmente sólo siento admiración por Dalí. Aprendí mucho de mis viajes, allí se me abrió la cabeza al visitar los grandes museos y registros de las grandes obras maestras.
– ¿Qué buscás transmitir con tu arte?
Trato de transmitir mis emociones, mis pensamientos, creo en el arte de protesta, de mensaje, de reflexión. Sólo hace falta un poquito más de lectura social y de interés para conseguir buenos resultados. Creo que en los artistas es una elección personal pintar para vender o pintar para contar algo. Esto tiene que ver con la trascendencia que uno le quiere dar a su obra.
– ¿De dónde surge tu inspiración a la hora de crear?
De mi interior, de los sentimientos que me brotan ante distintas situaciones vivenciales. Aunque a veces pinto cosas que me surgen ante la lectura de un libro, de una canción o o implemente de pensamientos que tengo en la cabeza desde mil años, deseos reprimidos, sueños y otras tantas historias ajenas que me han afectado y que considero dignas de que sean plasmadas en un lienzo.
– ¿Que sentís ante un bastidor virgen al momento de trabajar? ¿Cómo vuelcas tus ideas en él?
Siento adrenalina pura en su estado más bruto. Algún profesor de la facultad me enseñó a trabajar mi cabecita como una gran caja, con esto quiero decir que para mi la creatividad no viene en las venas, ni se compra en el kiosco, sino que se trabaja, se debe alimentar constantemente. Si a una gran caja le vas incorporando cosas sin darte cuenta (…sonidos, sabores, aromas, colores, frases leídas, imágenes prestadas y propias, experiencias del día a día…) cuando necesites una idea, la cerras, la sacudís bien fuerte y abrís de repente. Con esto quiero explicar como es la génesis de mi trabajo. Nada es inventado. Todo tiene un trasfondo ideológico o emocional. En cambio en los cuadros por encargo trabajo distinto. No lleva toda esa fase de introspección. Sino que me pongo en el papel del observador. Tomo distancia y me coloco en la piel del otro y pinto según lo que al otro le encantaría ver.
– ¿Cómo consideras tu evolución como artista desde que empezaste en ésta profesión hasta el día de hoy?
Mi evolución fue lenta pero segura, ya que desde los cinco años pinto y sólo me atreví a hacerme cargo de ello a los 26. En mi casa nos educaron de la forma tradicional en dónde el estudio fue primero siempre. Tuve que esperar para poder dedicarme a esto, pero lo viví con la idea clara de que lo adquirido es solo tuyo y nunca se pierde y si sos creativo jamás te olvidás de como se hace para agarrar un pincel. Creo también que mi paso por la FAUDI (Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño) enriqueció muchísimo mis ansias de búsqueda y mis conocimientos en el campo de la materia. Sumando esto a mis conocimientos de color y dibujo parece que dio un buen resultado.
– Cecilia has vendido muchos cuadros, tus obras forman parte de colecciones privadas tanto de personas individuales, como de hoteles de Córdoba. Desde el punto de vista comercial… ¿Qué crees que hay que hacer hoy para vender cuadros en Córdoba?
¡Que pregunta!….no lo sé. Honestamente lo que tuve vino a mis manos del cielo, de amigos de mi hermana menor que tiene buenos contactos y creo que de todo un poco. Hay que moverse en los sitios adecuados, una búsqueda permanente. Y básicamente sin caer en la soberbia individualista que caracteriza a los artistas, creo que hay que tener sobretodo talento. Es “eso” que te hace diferente a los demás por ésta o aquella razón, parece funcionar como una luz interna, una fuerza que te lleva a arriesgarlo todo por un sueño y es esa luz, esas ganas la que traspasa tu mirada y que la gente percibe para elegir creer en vos y comprar tu trabajo. Tengo que reconocer que llegar a mi representante me abrió puertas y me mostró como es el mundo real del arte y me incentivó a buscar volar más alto. Es una buena opción tenerla. Ella vela por mis intereses para que yo pueda pintar en paz.
– ¿Qué proyectos inmediatos tenés? ¿qué estás pintado ahora?
Inmediatamente estoy tratando de establecerme económicamente para montar mi propio taller. Recién me mude a Capital Federal para buscar nuevos horizontes laborales que me permitan llevar a cabo mi anhelo. Ahora estoy preparando una colección a la que bauticé «Las mujeres de mi vida», un proyecto un tanto ambicioso y lento, pero mientras tanto, expondremos en Bs. As. para mantenerme activa mientras lo concluyo.
– ¿Sos muy crítica contigo misma?
Si, como buena escorpiana soy detallista y tremendamente obsesiva. Hay obras que me enamoran desde el primer trazo y otras que hasta el último minuto no tienen futuro, pero siempre hay quien lo ve con otros ojos y me hace creer que si vale la pena la pieza.
– Para finalizar… ¿Que le podés decir a la gente que va a encontrar en la muestra que actualmente se encuentra en la Galería de Arte Biedermeier?
Que va a encontrar el trabajo de tres artistas muy distintas. Y que la muestra tiene un rico contenido tanto estético, como material, humano y profesional. Si el espectador analiza mis obras se encontrará con quince piezas de gran valor emocional, trabajos que no cuentan con ningún denominador común más que la intensa aplicación del color. Van a encontrar a una Cecilia en su máxima expresión caótica pero firme en la búsqueda de su propio estilo.









Deja un comentario