«EL OLVIDO DEJO DE JUGAR A LAS ESCONDIDAS»
Hasta el 31 de Agosto, en la Galería del Paseo del Buen Pastor, Claudia Perrotta nos propone una serie de trabajos denominada “El olvido dejo de jugar a las escondidas”.
Claudia Perrotta propone en su trabajo actual la recuperación de un territorio – Catamarca – y de ese otro territorio en el tiempo, la infancia. Para atravesar las últimas objeciones del olvido hay que volver, indagar lo extraviado, ejercer la mirada despierta de los juegos iniciales. …Todo aquello que confirme la noción de lo lúdico como riesgo, participación, memoria.
La desatención concede autoridad al olvido. Buscarlo con sigilo, sorprenderlo en la clandestinidad de su descanso, despojarlo de máscaras, nos transforma mientras favorece su alejamiento.
A esta reflexión conduce la búsqueda que Claudia Perrotta propone en su trabajo actual: la recuperación de un territorio – Catamarca – y de ese otro territorio en el tiempo, la infancia.
Para atravesar las últimas objeciones del olvido hay que volver, indagar lo extraviado, ejercer la mirada despierta de los juegos iniciales.
Oficiante de las posibilidades de la abstracción, Perrotta reduce lo accesorio privilegiando el dato necesario. Restringe colores. Destaca – sobre silenciosos espacios – lo relevante: Barriletes , la tensión del Elástico en el recreo escolar, los giros de la Soga, los laberintos recorridos para ocupar la Silla, un barco hundido en la Batalla, la Rayuela.
Utiliza materiales ya frecuentados (pastel graso, pastel tiza, óleos, pinturas industriales)
a los que intensifica en esta serie con tinta china, grafito, fibras esmaltadas. A través de la escritura de fragmentos visibles o difusos registra fórmulas, rondas, poemas populares, líneas destinadas a la música agitada de los juegos. Todo aquello que confirme la noción de lo lúdico como riesgo, participación, memoria.
El trazo, liviano o vigoroso, teje una geometría ondulante – como los caminos del paisaje natal – hacia las complejidades humanas que habían sido expuestas en las primeras aventuras de la niñez, espejos que reproducen y profetizan, correspondencias entre lo real y lo imaginario:
Verdad / Consecuencia impone interrogantes que ensayan la responsabilidad, que nos exponen y demandan premio o castigo. La Escondida despliega las sorpresas del intercambio entre presencia y ausencia, aprendizaje de pérdidas y reencuentros. La Rayuela ofrece obstáculos, bifurcaciones, requiere equilibrio corporal, destreza, alienta con las promesas de un paraíso que debe abandonarse para cumplir las reglas del retorno.
A la geografía que negaba el olvido pertenecen las jubilosas tardes provincianas, las horas amigables, las fiestas del asombro. Allí lo fraccionado se reúne, lo disperso se atrae y consolida.
Ávidos observadores, buscamos en las obras de Claudia nuestra inocencia, nuestros propios juegos, los vínculos sostenidos por el recuerdo, las voces familiares. Como ella, creemos posible reconocer y reconocernos, habitar esa tierra inolvidable y verdadera.
Susana Cabuchi
Clausura: 31 de Agosto
Lugar: Galería de Arte Paseo del Buen Pastor






