EN 90 MINUTOS MÁS O MENOS
James Franco es un loco lindo y canchero. Escapa de la ciudad en plena madrugada escuchando música a todo volumen. Después, haciendo mountain bike, se pega un tremendo golpe pero al rato se ríe y se saca una foto dejando en claro lo boludo que es. Para completar el perfil, les tira onda a unas turistas y les hace pasar un momento cool en una cueva mágica.
Todo esto Danny Boyle lo cuenta consecuentemente: como un videoclip. La pantalla se divide en tres porque sí, los planos son aberrantes, se pasa de un una toma aérea a un detalle de los cordones de James Franco con naturalidad y la música no para. Si se acaba el tema, aparece otro. Todo avanza con efectismo adolescente.
Hasta que a James Franco se le cae una piedra en el brazo y queda atrapado en una grieta.
Uno pensaría que el asunto se pone serio, que la situación dramática de James Franco concientiza a Danny Boyle. No, no pasa nada de eso: 127 Horas está enferma por la adrenalina y no puede detenerse.
Entonces comienzan los méritos: exprimir los recursos para que un espacio reducido se reinvente hasta el infinito. No es la pavada de Enterrado, donde se notaba a Rodrigo Cortés desesperado por ser un héroe sin sacar la cámara del cajón. Boyle hace su juego de variaciones por pánico al tedio. El montaje necesita ser anfetamínico porque el planteo de por sí es débil. De cada elemento que tiene James Franco en su mochila Boyle hace muchísimas tomas y los involucra en cualquier situación con tal de obtener una escena. Si este juego pierde interés, Boyle recurre al flashback con impunidad y nos entrega momentos cursis hasta que se le ocurre una nueva forma de filmar la grieta. Y si la grieta y el flashback no dan para más, entonces que comience, al fin, la alucinación, uno de los tópicos favoritos de Boyle.
Sin darnos cuenta terminamos viendo una película divertida con una idea tonta. Jamás nos preocupa el destino de James Franco ni nos da pena. Que se salve o muera da igual si a Boyle se le antoja meter un comercial de gaseosa cuando James Franco tiene sed.
Para mí que este director filmó 127 Horas imaginando que la piedra en cuestión era esa película vergonzosa y repugnante llamada Slumdog Millionaire; Boyle hará lo que sea para sacársela de encima y en una de esas lo consigue.
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Título: 127 horas
Título original: 127 Hours
Dirección: Danny Boyle
Producción: Suttirat Anne Larlarb
País: El Reino Unido, Estados Unidos
Año: 2010
Duración: 94 minutos
Género/s: Drama, Thriller, Aventuras, Biográfico
Reparto: James Franco, Kate Mara, Amber Tamblyn, Sean Bott, Koleman Stinger, Treat Williams, John Lawrence, Kate Burton, Bailee Michelle Johnson, Rebecca C. Olson
Guión: Danny Boyle, Simon Beaufoy
Música: A.R. Rahman, Ian Neil, John Warhurst, Matt Dunkley, Matt Fletcher
Fotografía: Anthony Dod Mantle, Enrique Chediak
Montaje: Jon Harris








jajajaja que aparato que sos Lucas! muy buena critica durisiimaaa para el Director, che pero a mi si me gusto Quien quiere ser millonario… =/ jaja…
Jaaa!!! No entiendo!!! Soy demasiado ácido y desenfrenado al escribir, como si tuviera una obra de John Cage en la cabeza. Pero así escribo siempre-siempre, desde ensayos hasta narrativa y hasta tarjetitas de bautismos y cumpleaños.
La peli me gustó posta!
Creo que tienen que ver/leer mis críticas como abordajes fenomenológicos, sin ningún afán calificativo. La descripción intempestuosa de un loco.
Toda película que comento definitivamente quiero que sea vista : )
Ujú! Rivotril y siestita!
Hasta pronto!
Bueno, pero tanto Entrerrado como Quieres ser Millonario son nombradas colateralmente, por necesidad comparativa. El centro es 127 y no hubiese podido hacer sub-comentarios para aclarar porqué las otras me molestaron.
Nada más copio lo que dije en facebook: «Quieres ser Millonario es una adaptación chiflada del sueño americano en una Inda re-pobre y re-bonita, pero como este pase no encajaba, empezaron a darle duro con un palo de escoba hasta que entró. El resultado es una yanquilandia bochornosa con indiecitos pop bailando un musical».
Es decir, el uso de la pobreza es manipuladora y el desenlace de la fábula es mentiroso hasta el ridículo. Pero bueno, el cine genera estas pasiones. A mí mucho no deben tomarme en serio porque soy un loco del estilo.
Muchos abrazos : )
Y mucho no le quedaba para hacer mas que mostrar la version de aventuras de una situacion que debe haber sido un absoluto embole, imaginate 5 dias asi, yo me suicido de aburrimiento, jaja, y posta que no te importa mucho si vive o se muere, todos en casa esperabamos el momento en que se iba a cortar finalmente el brazo.