JORGE GONZÁLEZ

PAISAJES ABSTRACTOS

El próximo Viernes 15 de Abril a las 19:30 hs. la Galería de Arte Marchiaro inaugurará la muestra individual “21 Obras Mayores de Edad” del artista cordobés Jorge González.

El reconocido pintor expondrá 21 pinturas ligadas a la abstracción realizadas en el período 2008 – 2011 que pueden dividirse en dos series: las ligadas al paisaje local y las inspiradas en sus viajes por Brasil.

“SER UN CUADRO”, por Demián Orosz
La magia de la repetición que la impaciencia desconoce. La frase está escrita en una de las paredes del taller de Jorge González, la misma a la que le mete pinceladas para hacer pruebas de colores y que suele utilizar para apoyar los cuadros cuando pinta. Esa magia de la repetición, anotada en plan de ayuda memoria o fórmula de trabajo, se puede leer como una refutación del rayo inspirador, de la iluminación repentina, y al mismo tiempo como un elogio de los pequeños pasos, de la calma y la minucia. Pero es sobre todo una apología de la exhaustividad y la obsesión, una pareja que en el arte (también en el fútbol) puede rendir muy buenos frutos. Si se sigue esa frase es posible llegar tal vez al corazón secreto de las pinturas de González.

Se puede encontrar replicado en muchas obras una especie de mantra visual: horizonte, cielo, nube. ¿Árboles? ¿Cosas que se ven el campo cuando se mira a lo lejos? Es casi inevitable que el ojo y la mente conspiren y reclamen imágenes, seres y cosas con nombre. Es rara la mirada lo suficientemente desnuda como para bloquear ese tirón, esa demanda de ilusión. Pero González parece firme en un pacto con lo visual que estipula un grado cero de la figuración, a lo sumo una insinuación.

Su imaginario es, in extremis, el paisaje. Aunque se trata en todo caso de un paisaje mental y, de modo todavía más decisivo, de una clase de duelo siempre irresuelto con el propio oficio. Por lo cual podría decirse: es el paisaje de una batalla. Lo que se ve son las hazañas, la épica de la técnica, y una serie de procedimientos que no dejan de funcionar como alardes del manejo de las veladuras y del color (Este verde de cadmio es muy difícil de poner, dice Jorge con orgullo mal disimulado, como si hablara de un hijo que nació con todos los órganos en su lugar). También hay diálogos infra sutiles con la tradición, y a veces ese murmullo se da en una zona de la tela que no supera los cinco centímetros cuadrados. Esas batallas ganadas se muestran sin regodeo ni autosatisfacción. Al contrario, cada cuadro es cada vez su propia aventura.

Las pinturas encuentran a posteriori sus títulos, por lo general caprichosos, o bien nacen de recuperar la emoción que las generó en un primer impulso. Algunos títulos son como la versión para un legajo policial del cuadro: Paisaje con nube y forma a la derecha. De modo que es muy poco probable que los títulos aporten algo de importancia a un arte que comienza mirando los potes de color. Y lo que sigue es una materialidad que le transmite a la pintura una franqueza, una honestidad de pinceladas, rodillos, accidentes, manoseos. Ningún símbolo, casi nada para interpretar. Son obras que se han emancipado de la obligación de representar, y que en el mismo movimiento pagan el costo de renunciar a la vieja potencia de ilusión de las imágenes. Por eso hay que mirarlas con paciencia, por eso la magia de estas pinturas está negada a los impacientes.

¿Hay una renovada sed de imágenes en sus cuadros más recientes? Un cuadro abstracto -dice W. J. T. Mitchell en un ensayo que propone una desafiante teoría animista del arte- es un cuadro que no quiere ser un cuadro. ¿Qué quiere ser, entonces? Hay uno de González que quiere ser la sensación de flotar en parapente sobre la playa de Matadeiro. Quiere ser eso. Otro quiere ser un amanecer en cualquier lugar del mundo.

Y hay más, algo que sigue latiendo bajo las vibraciones y las intensidades: ¿algo del orden de lo visual que se ve humillado por lo informe? ¿Se puede percibir, neutralizada pero latente, la discreta desesperación por hacerse visible de lo que llamamos real? Tal vez, aunque todavía no es el momento de dejarlo salir. Jorge todavía no puede o no quiere. O quizá sus cuadros estén destinados a ser cuadros que no quieren ser cuadros.

Inauguración: Viernes 15 de Abril  ::  19:30 hs.
Lugar: Galeria Marchiaro (Belgrano 609)
Entrada Libre y Gratuita

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