Presentación de la Revista En Ciernes Epistolarias

TODOS LAS HISTORIAS TIENEN UN COMIENZO

El Viernes 9 de septiembre, a las 18 horas, en la Sala de Conciertos Maestro Diehl ubicada en la planta baja del Cabildo, se llevará a cabo la presentación de la revista En Ciernes Epistolarias, ganadora del concurso de revistas culturales «Abelardo Castillo» organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación.

Dirección editorial: Alejandro Boverio, Luciano Guiñazú, Hernán Ronsino y Sebastián Russo.
Presentan la revista: Diego Tatián y Luis Rodeiro.

Editorial:
Es un principio, todas las grandes historias tienen un principio: y ese principio es mítico. Sólo es posible amasar un mito en el seno de una comunidad, estando cerca. La historia no es nueva: nos sentamos en ronda y percibimos que alguien se dispone a hablar. Lo escuchamos con atención y, mientras sus palabras avanzan lentamente, comenzamos a sentir la cercanía, nos sentimos cada vez más cerca. Es un principio. ¿Es éste es el principio? Nos encontramos en un bar, una noche de invierno en Buenos Aires. Cómo pesan las palabras en Buenos Aires. Han pasado muchas palabras y muchos bares. Las palabras se arrastran lentas, desde lejos por la calle Corrientes… la famosa calle Corrientes.

Y una noche de invierno el bar nos encontró. Toda la ciudad giró en la intimidad del bar. ¿Qué otro espacio en el que la ciudad medite sobre sí misma? Historia repetida, la cultura renace una noche. Se enciende. Hay algo antiguo en las preocupaciones que se escurren entre la espuma de la cerveza. No todo es nuevo. No puede serlo. Estamos parados sobre los hombros de los gigantes. La mesa se eleva. Ya no hay humo: las naves fueron quemadas hace tiempo. Es momento de la reconstrucción. Del pensamiento, de las viejas historias. Es el viejo tiempo del relato el que ilumina la noche.

Una lúcida noche fundamental. Como decía Borges, cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es. Sabemos algo desde esa noche. Algo que todavía está en ciernes, y que tal vez lo esté siempre. Tiene la densidad de un sueño. Sueños colectivos de generaciones que nos envían cartas desde el futuro.

Son cartas las que llegan desde lugares remotos, cartas encabezadas con la misma palabra: “amigos”, nos dicen. ¿Es posible soñar la cultura desde otro lugar? ¿Es ingenuo hacerlo así? Los libros son como voluminosas cartas escritas a los amigos, dice el poeta Jean Paul. Hay cierta nobleza en ese pensamiento al que debemos elevarnos, aun cuando sepamos que no es posible en este mundo. Volver a este mundo desde ese maravilloso sueño y recorrer las calles de la ciudad buscándolos: los amigos del pasado, los de ahora y los que estamos prontos a conocer. En las librerías, los bares, los subterráneos, los puestos de diario. Encontrarse, azarosamente, los miércoles por Callao.

Hay algo más que bibliotecas y universidades. Muchos nos hemos conocido y enamorado allí, mientras estudiábamos. Seguimos yendo, ahora a dar clases, y volvemos a enamorarnos, una y otra vez. Filosofía. Literatura. Provocar y esperar que, como un rayo, sucedan. En la contigüidad de la calma, un espacio. Un surco que abre un barranco y nos deja levantando las cejas. ¿Qué más en la vida que fruncir el ceño para que alguien roce sus surcos con los dedos? Levantar las cejas y esperar que alguien nos acaricie la frente, ¿qué otra cosa es la filosofía? ¿qué otra cosa la literatura?

Y la universitas devuelve su deseo de conservar el saber en sus gabinetes oscuros. Pero la cultura pasa por otro lado. Las verdaderas fuerzas culturales responden y vibran a partir de cierto espíritu que habita su trama. Existe, por mucho que algunos intenten negarlo, un élan político que las constituye y las hace andar. Una conflictividad que habita en sus entrañas: hay lecturas en pugna, combate de interpretaciones. No es casual, entonces, que las más incisivas intervenciones del pensamiento, las más interesantes, adopten un género muy específico, el epistolar. Podría hacerse una genealogía de la larga tradición de intelectuales que se han pronunciado, a través de la misiva, sobre cuestiones coyunturales al tiempo que entretejían reflexiones sobre cuestiones que no tienen fecha. Basta recordar las Cartas Quillotanas de Alberdi que no pueden ser leídas más que junto con Las Ciento y Una de Sarmiento, en donde la polémica o el debate le da lugar al duelo político-literario entre realismo y romanticismo, pasando luego por la correspondencia entre Cooke y Perón en donde el problema de la herencia política sea tal vez el más inquietante, hasta llegar al pronunciamiento de Rodolfo Walsh en su Carta abierta a la Junta Militar en el que guarda fidelidad, como él mismo dice, al compromiso que asumió de dar testimonio en momentos difíciles. Vale la pena señalar que una de las últimas grandes reflexiones filosófico-políticas que se dio en nuestro país, también se hizo pública a partir de un intercambio epistolar: se inició con la carta que disparó Oscar del Barco a la revista cordobesa La Intemperie y la sucedieron una catarata de respuestas, todas poniendo en cuestión el estatus de la violencia política en la década del setenta.

Desde ahora queremos hacer patente esa conflictividad que hace del pensamiento una política, para encontrar, juntos, los modos en los que la cultura puede asumir la forma de una cachetada. Nuestra generación merece ese debate que será, sin dudas, la interesante antesala de la fundación de una lengua nueva. En ciernes aparece como esa búsqueda entre sueños. Y el primer sueño, que es lo único que podemos revelar en este primer número, es con trenes.

+ Información:
www.enciernesepistolarias.com

Fecha: Viernes 9 de Septiembre  —  18 hs.
Lugar: Sala de Conciertos Maestro Diehl – Cabildo Histórico Córdoba (Independencia 30)
Entrada Libre y Gratuita

Si te interesa este artículo, podés compartirlo:

Compartir en Facebook Compartir en Twitter

Sobre admin