UNA MUJER A CARGO DE LA BATUTA
El próximo Jueves 31 de Mayo a las 20:30 hs., la Orquesta Sinfónica de la UNC dirigida por Laura Cmet, se presentará en el Salón de Actos del Pabellón Argentina con entrada libre y gratuita.
En esta ocasión, los músicos interpretarán “Música acuática” de Häendel y la Sinfonía № 4 en La Mayor de Mendelssohn.
Laura Cmet, una de las pocas mujeres directoras de orquesta, dirigirá al cuerpo artístico estable de la UNC. Licenciada en Composición Musical y distinguida en 1998 con el “Premio Universidad”, con Mención de Honor otorgado por el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba por haber alcanzado el mayor promedio de su promoción.
Sobre las obras:
GEORG HÄENDEL (1685 – 1759)
Música Acuática, Suite (1717)
Uno de los aspectos menos iluminados y más unilaterales del ilimitado culto que siempre se le ha tributado a J. S. Bach (ante todo en Alemania misma, pero no sólo en ella) es el hecho, no suficientemente tenido en cuenta o simplemente ignorado, que entre los dos grandes genios del período preclásico, Bach fue siempre el archialemán, conservador (a veces hasta criticado por sus mismos contemporáneos por ello!), mientras que Haendel se distinguió en toda su creación por su incansable espíritu innovador y su apertura mental e intelectual hacia otras culturas musicales – en su caso, la inglesa y la italiana. Sus óperas italianas y sus oratorios ingleses son de una genialidad sin par, que lo hacen el verdadero padre musical de ambos grandes del período clásico, Haydn y Mozart, por quienes era muy merecidamente venerado – lo que no puede decirse de Bach. Bach y Haendel nacieron con un mes de diferencia, ambos en Alemania Central. Sus personalidades musicales no podrían ser más diferentes.
La célebre “Música Acuática” fue compuesta por Haendel en 1717, en aquella época ya definitivamente establecido en su patria adoptiva Inglaterra, para una travesía que el rey Jorge I de Inglaterra hizo en su lujosa embarcación, navegando por el Támesis, entre Whitehall y Chelsea; durante el viaje se realizó una fiesta en la que se disfrutó enormemente de la obra de Händel – compuesta de tres suites para diversos grupos instrumentales, de las cuales la primera en fa mayor es la más amplia. Hoy tenemos el agrado de presentar al público la selección tradicional de los números más significativos de la obra, extraídos en su mayor parte de dicha suite, y los dos últimos de la segunda, en re mayor. Las tres suites constituyen la obra orquestal más vasta del compositor, y de la selección que escucharemos hoy son especialmente dignos de mención el famoso hornpipe (N.2), el aire (N.4), por su intimidad y delicadeza, y el último hornpipe, que junto con el N.8 (que podríamos llamar “maestoso”) constituye un óptimo ejemplo de esa cualidad tan inglesa que Haendel supo poner en música como ningún otro: la majestuosidad. Nótese el uso tan diferenciado de los cornos en el aire, (íntimo y delicado como toda la pieza) y en el hornpipe final, en el que junto con las trompetas asumen un rol de majestuosa y real magnificencia. Aquí es el caso también de mencionar que Haendel fue el primer compositor que incluyó regularmente los cornos en su orquesta.
MENDELSSOHN (1809 – 1847)
Sinfonía № 4 en la mayor, op. 90, “Italiana” (1833)
Cronológicamente la segunda sinfonía del compositor, es una de sus obras más amadas y populares, que evoca en su carácter mayormente extrovertido y alegre la vivencia musical que Italia despertó en el joven Mendelssohn. La sinfonía fue completada en 1833, y fue estrenada en Londres. Mendelssohn no quedó del todo satisfecho con la obra y escribió versiones alternativas para el segundo, tercer y cuarto movimientos. La versión definitiva la terminó poco antes de su muerte. Nunca publicó la sinfonía, que sólo apareció impresa luego de su muerte, lo que explica su alto número de opus tratándose de una obra juvenil.
El mismo subtítulo de la sinfonía indica un programa extramusical. En realidad, se trata de una sinfonía “medio” italiana. Por ejemplo, el compositor decía que el andante se basó en las impresiones de una procesión religiosa que presenció en Nápoles. Y con todo eso, sólo dos movimientos pueden ser identificados con algo claramente italiano: El primero por su carácter extrovertido y alegre (Mendelssohn en una carta a un amigo: “Me está saliendo la obra más alegre que he escrito hasta ahora”) y especialmente el último, como su nombre lo dice, que incorpora figuraciones de danza con tintes de un saltarello romano y una tarantella napolitana. Los movimientos intermedios carecen de toda característica identificable con el espíritu italiano. Pero esta sólo relativa correspondencia entre el contenido y la denominación de la sinfonía en nada atañe a su insuperable elocuencia y belleza, que literalmente estalla desde sus primeras notas, con ese exaltante tema en los violines, acompañados por los vientos.
Fecha: Jueves 31 de Mayo :: 20:30 hs.
Lugar: Salón de Actos del Pabellón Argentina (Ciudad Universitaria UNC)
Entrada Libre y Gratuita






