COMO UNA SERPIENTE QUE PENETRA LA TIERRA
Por Romina Castiñeira
Pintura, Escultura, Diseño y Artesanía parecen ser las palabras claves para hablar de la obra de Sara Fernández. Con ingenuidad y delicadeza, Sara modela objetos de carácter orgánico y cotidianos.
Mediante un juego virtual de preguntas y respuestas dialogué con ella para aproximarme a sus experiencias y a sus intereses.
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– ¿Me gustaría saber de dónde venís y cuando empezaste a interesarte por el arte?
Empecé a interesarme por el arte desde niña. Según mi madre llegaba de la escuela tapándome los oídos por el ruido que mis compañeros hacían en la escuela. Ella me mandó a la escuela de cerámica porque no soportaba que toda mi pieza esté repleta de dibujos en la pared.
Cuando era niña, con una amiga que también es artista, inventamos un idioma con el cual nos comunicábamos, el idioma se llamaba «Chizito». Eramos las esclavas del sol, caminábamos todos los días mirando hacia el sol con un palo, todos los días, hasta que nuestro mismo dios nos hacia llorar. Teníamos momentos de reflexión y conexión… cómo explicarlo… dormíamos con un palo y patines que nos habían regalado para el día del niño.
Esos momentos de reflexión son los que hoy me hacen pensar que nunca dejé de ser niña, y nunca voy a dejar de ser lo que siento.
Creo que necesito materializar miles de pensamientos que se me cruzan todo el tiempo por la mente, siento que cada pensamiento puede ser materializado y reflexionado según la mente e idea de cada espectador.
Pienso en que todo arte es conceptual porque de alguna manera guarda o esconde algún concepto del que podemos sacar provecho o no.
Además, como nací en un lugar rodeada de cerros increíbles siento una conexión inmensa con la arcilla porque es tierra y la tierra para mi es identidad, la serpiente es el rayo que penetra la tierra y fertiliza.
Siento conexión con ese animal desde otra vida… quizás…
– ¿Cómo es el proceso creativo que sigues a la hora de ponerte a trabajar?
No tengo pautas de trabajo, generalmente encuentro momentos en los que siento más conexión con el proceso. Podría decir que tengo «épocas». Cada material es un mundo nuevo por descubrir. Para mí el proceso creativo es un juego, un disfrute y una necesidad.
Trabajo mucho con el concepto de «apropiación». Me gusta apropiarme de objetos para reutilizarlos y resignificarlos. Tuve una época en la que juntaba muchas cosas de la calle; las ensamblaba y las transformaba en obras de arte: juguetes, muebles, materiales reciclables (bolsas, telgopor, plástico).
Hoy estoy más en conexión con la cerámica, pero con ganas de encontrar otra diversión.
– ¿Qué artistas admiras y cuales te influyen más a la hora de trabajar?
Hay muchos artistas que me impactan y que admiro y que de alguna manera influyen en mis pensamientos y en mi obra: Nicky de Saint Phalle, Takashi Murakami, Paul Mac Carthy, Louise Bourgeois, Nick Cave, Nadin Ospina, Johana Vasconcelo, Anette Messager, Yayoi Kusama, Enio Iommi, Jesús Soto.
Del ámbito local valoro las obras de Rosita Gonzalez, Pablo Peisino, Miguel Ángel Rodriguez, Estela Capdevila, Ángel Hiyakawa. También me atraen las fotografías de Marcos López y la de todos mis amigos allegados y artistas que siempre que compartimos palabras el arte está presente: Cecilia Candia, Diego Galíndez, Ernesto Ochoa, Daniel Ábalos y muchos más.
Otra cosa que me influye, también, son imágenes de la vida cotidiana, cuál fotografías en mi mente: artesanías, personajes, indumentaria, películas, música. Lo popular es una referencia constante en mis obras.
Además, estoy muy influenciada por la cultura diaguita calchaquí que inconscientemente aparecen en las mayoría de las obras (serpiente, seres bicéfalos, felinos etc.)
– En cuanto al concepto de tu obra, ¿qué es lo que quieres expresar? ¿hay algo que te gustaría que la gente leyese al observar tus trabajos?
Creo que cada persona en particular debe sacar sus propias conclusiones, lo que sí me interesa es llevar a una reflexión, a un nivel de consciencia. Cualquier reflexión que le sugiera aunque sea la más superficial de todas.
En la mayoría de mis obras hay un mensaje pero sería muy obvio develarlo, lo que sí puedo decir es que trabajo mucho con los conceptos de diversidad social, sexual, cultural. Hay temas que me preocupan como la concientización acerca del medio ambiente (por eso la utilización de materiales reciclados), y el nivel de consumo al que hemos llegado. Creo que debemos pensar un poco en qué nos dejaron y qué queremos dejar. Me preocupa la falta de interés por el otro.
También tengo momentos de reflexión acerca de la estética del arte contemporáneo.
No suelo poner nombres a las obras pero en «Silloncito para manos» (obra que estuvo expuesta en el stand de Bitácora de Vuelo en EGGO 2014) reflexiono acerca de los obstáculos que tenemos los artistas para vivir de lo que nos gusta. Sería como una suerte de reposo para nuestra fuente de trabajo, y a la vez un cuestionamiento sobre la inutilidad del arte: ¿Quién compraría un silloncito para manos?
Creo que la obra en general se define como una dicotomía, una dualidad que encierra conceptos como belleza/fealdad, primitivo/actual, inocencia/maldad, agradable/desagradable, hermoso y grotesco, ingenuo y malicioso.
– Retomando tu pregunta «¿quién compraría un silloncito para manos?», ¿cómo ves el mercado de arte en Córdoba?
Mis amigos lo comprarían. Igualmente siempre terminamos intercambiando obras y es algo que me agrada hacer, prefiero tener obras de otros artistas en casa, las mías me cansan y como no tengo un taller trabajo y convivo con ellas todo el tiempo.
Creo que el mercado de arte en Córdoba está empezando a crecer muy de a poco, la feria es signo de eso.
Debo admitir que he vendido bastante, pero conozco gente que tiene obra de un nivel espectacular y nunca vendió.
Creo que la vida del artista es bastante difícil y cruel, hay veces que trabajamos para una muestra y nada de eso se vende. El ideal del artista como genio creador ya no existe. La verdad es que somos muchos y la mayoría con ideales bien definidos pero el mercado es reducido. Hay mercado pero no es suficiente para abastecer a los miles de artistas que formamos parte del circuito.
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