EDITORIAL NUDISTA A DOS VOCES
Por Gabriela Carrión
– Entrevista a Martín Maigua y JuanCruz Sánchez Delgado –
El modo de pensar la literatura imprime una dirección, una fuerza y una potencia a la hora de llevar adelante un proyecto editorial. Generar cruces y encuentros entre diversas disciplinas a partir de la creación literaria es la propuesta creativa de Nudista. Los libros, la fotografía, el cine, el proyecto de investigación, producción audiovisual y editorial Estudio Q y el experimento radiofónico Un Púlsar son algunas de las expresiones de este ser-hacer. A modo de celebración por el 5to aniversario de Editorial Nudista, conversamos con sus editores.
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– Ya son 5 años de trabajo constante, ¿cuáles son los desafíos actuales? ¿En qué y cómo se juegan la vida?
MM: Mantener vivo un proyecto editorial implica sobreponerse a constantes desafíos. Todo el tiempo tenemos que tomar decisiones, a veces editoriales, otras veces de gestión y otras administrativas. Una meta que tenemos en Nudista, desde que nació, es ir aprendiendo cada vez más y mejor el oficio, profesionalizar el trabajo que hacemos y que eso se vea reflejado en los libros, en el catálogo y en los proyectos que generamos desde la editorial.
JC: Uno de los desafíos principales sigue siendo el mismo que el inicial, el de editar. Por más que parezca simple, es una tarea que implica mucho esfuerzo y sacrificio, ya que para una editorial como la nuestra, es un oficio de poca rentabilidad y uno debe destinar muchos recursos al mismo. Yendo más al presente, otro desafío es seguir expandiendo el catálogo y trabajar con proyectos paralelos a la edición, desde la editorial. Como dice nuestro lema, «la literatura es nuestro punto de partida» y en ese sentido el año pasado nos embarcamos en el proyecto de investigación, producción audiovisual y editorial llamado Estudio Q y este año en el experimento radiofónico Un Púlsar, los cuales trascienden la edición en sí. También estamos trabajando en la posibilidad de editar un libro que vendrá acompañado de un disco y estamos estudiando la posibilidad de que el catálogo se abra también hacia lo gráfico, aunque por ahora no es más que un deseo.
– «Una idea que continúa latente en nuestras ediciones: no estamos cerrados a un género ni estilo determinado, ni tampoco nos fijamos en la generación a la que “pertenezcan” los autores. Todo nuestro catálogo es una misma colección: una colección nudista.» ¿De qué forma, bajo qué signo se expande el catálogo? Cuéntennos algo de la constelación Nudista que nadie sepa.
MM: La intención desde el principio es que los libros que fuimos y vamos publicando integren un todo y que, aún en su diversidad, le den identidad. No se trata de publicar cualquier tipo de libro, de cualquier modo y en cualquier momento. Cuando hablamos de expandir el catálogo también sabemos que se trata de un proceso consciente: que vayan apareciendo las novedades –a veces con un nuevo horizonte- pero que esas novedades siempre se integren naturalmente a ese todo, que haya una interrelación entre las obras. Y que esa conexión pueda venir desde lo estético, lo temático o desde el modo en que el autor ha construido la escritura en ese libro.
JC: Suponemos que así como a muchos músicos no les gusta que los etiqueten en un género, a nosotros nos sucede similar y es algo que tenemos muy presente al elegir las obras a editar. Intentamos trascender los regionalismos, las generaciones y hasta los géneros.
– Alguna vez dijeron: «No somos una editorial de Córdoba, somos desde Córdoba». Pero insisto en una mirada sobre este lugar: ¿Cómo ven el panorama editorial en Córdoba?
MM: Con respecto a que “somos desde córdoba”, también podría haber dicho que somos desde Río Tercero, ciudad donde vivo, o desde cualquier otro lugar. En realidad, se trata de acentuar un poco el hecho de que el lugar de donde somos es solo otra circunstancia. Visto de esa forma, no hay relevancia en la distinción centro-interior. Y podría agregar que incluso el interior del interior es nuestro centro. Eso se ve en los autores que hemos publicado y en los que vamos a publicar, y en los recorridos que venimos haciendo en estos 5 años.
JC: Sin ser eruditos en el tema nos parece que el campo editorial de Córdoba está viviendo un gran momento, fruto del trabajo de un montón de editores inquietos como nosotros que creen y apuestan por autores nóveles y/o consolidados. Eventos como el Festival de Poesía, El FILIC, el colectivo Frente Mar y puntualmente el Espacio Barón Biza en la Feria del Libro, conformado exclusivamente por editoriales independientes y que fue, para muchos, «la perlita» de la feria, son claros reflejos de este panorama.
– Un aporte desde sus experiencias como editores: ¿Qué le dirían a alguien que comienza a crear una editorial?
MM: En lo personal, cuando comencé con Nudista en 2010, no pensé demasiado en todo el trabajo que implicaba una editorial y los caminos que podría tener. Fue una decisión de riesgo pero motivado por la idea de que se puede comenzar bien desde abajo y que, como todo proyecto, con constancia, sacrificio y mucho trabajo, podría seguramente conquistar resultados. Y hoy me alegro de que efectivamente haya sido así. Los primeros años sostuve yo solo el proyecto, en ese entonces desde Cosquín (ahí vivía), con la ayuda de amigos que colaboraban, como Juan Cruz, quien desde el inicio se involucró desde su trabajo como fotógrafo (para las fotos de las portadas de los libros), y que luego en el 2012 se sumó a sostener juntos el proyecto. Ante tu pregunta, a ese alguien le diría que empiece de una vez, y si es el caso, que trate de mantener viva su pasión.
JC: Que se anime. Nosotros comenzamos sabiendo poco y nada, motorizados exclusivamente por el amor a la literatura. No estudiamos Edición ni Letras pero nos gusta mucho leer y nos mandamos de cabeza en esto, quizás sin saber bien del todo en qué nos metíamos. Aprendimos mucho y lo seguimos haciendo a través del ensayo-error pero hacer libros es algo hermoso que brinda una infinita gratificación. Ser el puente entre el autor y el lector es quizás un oficio medio invisible pero de una profunda riqueza espiritual.
– A modo de celebración por este 5to aniversario, alguna anécdota del trabajo editorial que hoy les dibuje una sonrisa.
MM: yo tengo varias, de cada libro siempre surgen anécdotas, situaciones que no me voy a olvidar jamás. Una de ellas me pasó cuando fuimos a presentar el primer libro de la editorial, Despiertenme cuando sea de noche, de fabio Martinez, a su ciudad de origen: Tartagal, Salta. Desde días antes hicimos contacto con la municipalidad y la gente de prensa pero nunca nos imaginamos lo que iba a pasar. Apenas llegamos, a la madrugada, nos llevaron de radio en radio toda la mañana y al mediodía culminamos la ronda con una entrevista en vivo en el noticiero local. La ciudad nos estaba recibiendo con mucho entusiasmo y yo lo cargaba a Fabio por su popularidad. No lo podía creer. Y a la noche, efectivamente, en la presentación el lugar se llenó y las 2 cajas de libros que habíamos llevado se vendieron. Un grupo de folclore tocó hasta la madrugada y en un momento una señora se me acercó y me dijo: «vengan seguido, cada vez que vengan acá vamos a hacer una fiesta».
JC: Corría el año 2008 cuando Pablo Natale me pidió que hiciera la fotografía de portada de su libro Un Oso Polar que estaba pronto a editarse por una editorial colega. Por aquel entonces Nudista no existía pero yo había leído el manuscrito del libro de Pablo y me había «volado la cabeza» y a pesar de que recién me iniciaba en la fotografía, fue todo un orgullo que él confiara en mí para el arte de tapa de su libro. Teníamos definido el lugar y los modelos para la foto (su hermana y mi pareja de ese entonces) pero al final salió otra cosa: probando la luz y demás saqué una foto donde aparecía él en cuadro, cosa que no estaba prevista en absoluto y que quedó como la portada final del libro. Dos años después Martín Maigua me convocó como fotógrafo para hacer las portadas de Nudista y la inclusión del autor en la foto de tapa, aquello que se había dado por casualidad en la edición original de Un Oso Polar, pasó a ser una premisa distintiva de la editorial que mantenemos -con orgullo- al día de la fecha, más allá de que no sea yo quien haga la foto. Recientemente hemos reeditado nosotros Un Oso Polar, aquel libro que, en cierta forma, predefinió nuestra estética. Para ello volvimos con Pablo al mismo lugar a hacer la foto, ya con el autor consciente de su aparición en la portada. Volver a hacer la foto para nuestro sello y editar nosotros ese libro que fue, en cierta forma, el germen de nuestro arte de tapa, definitivamente es algo muy simbólico a nivel personal y que, indefectiblemente, me dibuja una sonrisa.
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+ Información:
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