RESPUESTAS MIGRANTES
Por Carlos M. Díaz
A comienzos de septiembre se estrenó con excelente repercusión de público la obra MALAMBO CHILANGO, una co-producción de Teatro La Luna (Córdoba) y Teatro Al Vacío (México); obra apoyada por el Programa Iberescena 2010, Conaculta México y la Coordinación Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, cuya dramaturgia y dirección corresponde a la cordobesa Graciela Albarenque.
En ocasión de su estreno en la Ciudad de México DF, la directora se prestó para responder un breve cuestionario sobre su creación, fuertemente cargada de experiencias propias y de crítica a las políticas de estados que implantan los gobiernos, así como a las sociedades que nosotros mismos conformamos.
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– ¿Cuáles fueron los disparadores para llevar a cabo este co-proyecto?
Queríamos poner en escena una propuesta que nos pusiera a trabajar juntos. José Agüero se formó actoralmente en La Luna durante nueve años y Adrián Hernández en la escuela de artes de la UNAM (México).
El desafío fue hacer posible el encuentro por lo que presentamos ESTÉTICAS MIGRANTES a IBERESCENA, en México como una co-producción.
Fuimos seleccionados y seguimos cada uno de los pasos que nos habíamos propuesto. Trabajo on-line, pautas y ensayos como videoconferencias y luego la instalación de los actores en el Hostal de La Luna durante cuatro meses. En ese período se realizó un taller de entrenamiento actoral a fin de entrenar a los actores en la modalidad de trabajo actoral que proponemos en La Luna. Adrián, como becario del Fonca participó de las distintas etapas de formación y José en el perfeccionamiento.
– Durante su desarrollo, la obra reflejaba aspectos críticos y políticos de nuestra sociedad. Cuáles fueron preponderantes y pudiste observar que aparecían al escribir el libro?
La distribución de la riqueza en el liberalismo genera desiguales oportunidades para grandes franjas de pobladores. Buscar la instancia de una vida mejor es la causa mayoritaria de las migraciones humanas. También el exilio, o como en la antigüedad en que se desplazaba a la población “excedente” a las fronteras interiores con el objetivo de mantener el orden social en las ciudades principales.
El compromiso político de Malambo Chilango emerge de una exhaustiva investigación previa que enraíza cada uno de los desplazamientos de los actores y de los textos. Generando una propuesta poética y comprometida.
– ¿Cuáles serían las analogías entre la obra y las migraciones que se produce en nuestro país?
El poder se concentra en las capitales y en las grandes ciudades, este estado de cosas ha generado grandes bolsones de pobreza en la capital por numerosos traslados desde el interior desarrollando un concepto de desarraigo.
No solo estamos desplazándonos nosotros, sino también recibiendo una fuerte corriente migratoria de otros países latinoamericanos. Reflexión que obliga a poner sobre el tapete, nuestra propia xenofobia.
En la obra los personajes se atacan, sospechan del otro, se enfrentan. Encuentran un hilo conductor a sus historias y finalmente cada uno decide si se queda o se va. Ese decidir, es el eje de la reivindicación, porque no hablamos de no migrar, si de la decisión interior del ser humano de ampliar los horizontes por una búsqueda que no está determinada por las circunstancias.
– ¿Puede el teatro ser documental?
Al estar atravesado por lo efímero, pareciera que podríamos hablar de documentales fugaces. Aún cuando se registre en soporte tecnológico el teatro sería parte de otro lenguaje. Por otro lado el teatro es documental, de un momento histórico. De las búsquedas estéticas y éticas de una época.
– ¿Qué requisitos consideraste fundamentales en la puesta en escena en Malambo?
La precisión y la franqueza. La economía de recursos y la vitalidad.
Cuando hablamos de migraciones, las aristas de la temática son tan diversas y las causas y modalidades de los desplazamientos tan numerosos que como directora resolví crear una puesta que funcionara como una metáfora. En una instalación que sugiere una barda, en un lugar que no es preciso describir en detalle esos hombres transitan por la frontera de sus propios miedos, de sus orígenes y de sus historias, universalizando una problemática que es parte de la humanidad desde la historia antigua.
– ¿Tiene el teatro, la «obligación política» de movilizar la imaginación del espectador?
El Teatro no tiene obligaciones. Es un emergente de la época.
– ¿Qué sientes que esta obra le da al público?
La pusimos en una botella y la tiramos al mar. Cada público encuentra la posibilidad de abrirla y ver que tiene MALAMBO CHILANGO para dar.
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— GRACIELA ALBARENQUE
TEATRO LA LUNA (Córdoba – Argentina)
Profesora de Teatro (Ministerio de Educación y Cultura de la Provincia de Córdoba Argentina).
Investigadora de la corporalidad actoral .
Integra, grupos de estudio y formación sobre Artes escénicas.
Entre 1976 y hasta 1983 se desempeña como actriz y pedagoga en distintos países latinoamericanos, radicándose en México hasta el regreso del exilio.
En 1987 funda con la artista Mónica Carbone TEATRO LA LUNA en Córdoba Argentina. Desde ese año dicta anualmente cursos de formación actoral a diversos grupos, actividad que continua en el presente. Ha dirigido numerosas producciones escénicas que han participado en festivales nacionales e internacionales. Coordina el grupo de Mujeres de La Luna, una perspectiva de género y acción. Dirige el grupo Teatro La Luna.
Entre 1995-2007, realiza giras pedagógicas en diversas ciudades de Alemania donde forma actores y dirige puestas en escena, algunas de las cuales se han presentado en Argentina y Frankfurt simultáneamente. Ha promovido para su réplica, el proyecto de Teatro La luna en ciudades latinoamericanas y europeas.
Es responsable del concepto de eventos masivos en espacios urbanos.
Es presidente de Asociación Teatro La Luna, desde donde ejecutan acciones artístico- socio-culturales para promoción y desarrollo de la cultura.
Coordina la Biblioteca Popular Luna Abierta especializada en Artes. Es Coordinadora pedagógica del centro de formación en Artes Escénicas de Teatro La Luna
En 1990 recibe “Premio Sánchez Gardel” del Fondo Nacional de las Artes.
En 2001 el “Premio Jerónimo Luis de Cabrera” municipalidad de Córdoba. Y otras distinciones.
www.teatroalvacio.blogspot.com






