Crónica: THE CULT

LA VIGENCIA DEL ROCK COMO CULTO

Por Martín Filipic
Foto: Sebastian Fissore

La banda inglesa hizo de La Vieja Usina su Templo Sónico y brilló con un gran concierto.

Este tipo de visitas, si bien no masivas pero no por eso poco importantes, no se dan todos los días. Quizá esa fue la razón por la cual muchos se acercaron a La Vieja Usina sin ser fans de esta gran banda aunque con la certeza de que iban a presenciar un show de rock purasangre. Y quien suscribe se atreve a afirmar que en la noche del domingo The Cult no defraudó a nadie.

Apenas unos minutos habían pasado de las 22 cuando en la pantalla ubicada detrás de la batería apareció la calavera de Capsule I, uno de los “EP” editados el año pasado; enseguida la banda de Ian Astbury y Billy Duffy abrió con “Every Man and Woman is a Star” –de Capsule I- y empezó a calentar la noche con “Rain”, para seguir con un set de canciones que le dio al concierto momentos de clima íntimo y otros de pura energía.

The Cult lleva cinco años con esta formación y suena realmente bien. La sólida base integrada por John Tempesta en batería, Chris Wyse en bajo y Mike Dimkitch en guitarra rítmica es una firme plataforma que le permite a Astbury demostrar sin exigirse que su voz está casi intacta y a Duffy explotar con todo su oficio el poderoso sonido de su guitarra.

“¿Les gusta la calavera? Es mi manager”, bromeó Astbury sobre la imagen de fondo que fue prácticamente la única que ocupó la pantalla en todo el recital. Esta etapa del frontman, otra vez con pelo largo y ahora con barba, es muy distinta a la de la última visita de la banda a nuestro país, en 2008. Mantuvo el buen humor toda la noche y no se guardó nada, al igual que el demoledor tándem Tempesta/Wyse, que a esta altura son en la banda mucho más que músicos contratados para grabar y salir de gira.

Sí se notó el fastidio de Duffy por momentos ya sea por la iluminación, el sonido o la demora entre tema y tema. El rubio parecía apurado por terminar el trámite, pero aún tocando “a reglamento” demostró con su hermosa Gretsch blanca que es un violero enorme.

El show fue corto, contundente y efectivo. La calavera sólo dejó de vigilar el lugar desde arriba cuando se proyectó un brevísimo adelanto de Prelude To Ruins, el corto dirigido por Astbury junto a Rick Rogers, y que forma parte de una de las Cápsulas que editaron el año pasado con temas nuevos, versiones en vivo de viejas canciones y esta película que, como gran parte de la obra de Astbury, habla de los pueblos aborígenes norteamericanos.

Obviamente, brillaron los hits de los ochenta como Nirvana, Sweet Soul Sister, Wildflower, ese temazo llamado She Sells Sanctuary, Love Removal Machine y otros como White (de Ceremony, 1991) y Dirty Little Rock Star (de Born Into This, 2007). Para el cierre, (no) sorprendió una versión de Break On Through (To The Other Side) de The Doors; Jim Morrison es una de las mayores influencias de Astbury, quien de hecho fue el cantante de The Doors 21st. Century, el proyecto conformado por los ex Doors Robby Krieger y Ray Manzarek y con quienes salió de gira (tocaron en Argentina en un show con algunos incidentes en Vélez) en 2004.

Pasaron noventa minutos (ni uno más) de rock duro y del bueno y casi sin despedirse la banda se fue hacia los camarines mientras la buena cantidad de gente que se acercó a La Vieja Usina salía a enfrentar el frío que cerca de la medianoche ya se hacía sentir. Para una próxima visita de The Cult a la Argentina (esta fue la sexta), Córdoba es una parada obligada, y eso no es poca cosa.

COBERTURA FOTOGRÁFICA
Sebastián Fissore
http://www.bitacoradevuelo.com.ar/galerias/thecult/

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** The Cult en Córdoba **
Domingo 8 de Mayo – La Vieja Usina

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