JUEVES MALDITOS

ACCIÓN MUTANTE

Jueves Malditos es un gesto estético de tristeza, es un evento de puertas cerradas, dónde conviven las historias de una ciudad que parece que recién se está levantando de la siesta. Es un acto de rebeldía al orden imperante cultural de esta ciudad.

Jueves Malditos es el ayuno de un muerto de hambre.
Es que te crees mejor que los demás y no sabés estacionar tu silla de ruedas.
Es cuando llegás a un punto que pensás que solamente los que se arrodillan son los que lustran botas.
Y lo único real en lo que hay que creer es en la transpiración de los que están hervidos en vino.
Jueves Malditos en una ciudad en donde votan a los radicales.
En donde el humor cordobés hace llorar.
En donde el tipo más visto y más leído se apellida Cuadrado.
En donde los intelectuales son unos gordos con talco en las piernas, preocupados porque les paguen parrilladas. Yo te puedo dar nombres si querés.
Algunas cosas empiezan a cambiar. Los travestis se están organizando. Se viene el carnaval. Prepárense porque les vamos a arrojar bombas de colores llenas de semen de hombre que nunca va a ser.

**NOTAS DEL PASADO **

Señales
Por Emanuel Rodríguez

La maldición de los jueves
Iván Ferreyra es un hombre hormiga. Si Córdoba fuera una ciudad agradecida Iván tendría una calle con su nombre en algún barrio oscuro. Escritor emocional, gestor de derrotas heroicas, promotor inagotable de lo que pasa debajo de la capa turística de una ciudad sin público. La última gran idea de Iván comienza a funcionar este jueves en la Casona Municipal. En agosto, el ciclo de artes visuales, literatura y música «Los jueves malditos» reunirá en el edificio de La Rioja y General Paz una selección de propuestas estéticas disidentes, con un criterio de convocatoria que copia de los hormigueros la idea de un caos eficiente. Una ensalada de hermosas abominaciones culturales pondrá en escena algunos de los lados oscuros de la ciudad sin puerto. Iván Ferreyra, director de Recovecos, ideólogo del blog Un mundo sin Jorges (http:matemosajorge.blogspot.com) y autor de la novela El resentimiento, está detrás de escena, en un lugar que parece elegir para hacer que, a pesar de sus ausencias, en Córdoba pase algo. Iván Ferreyra es un hombre hormiga, y si Córdoba fuera una ciudad con público La Casona se llenaría. Pero no va a ser así, e Iván lo sabe, el ciclo da vuelta las leyes del espectáculo y no propone ninguna comodidad: no habrá sillas, y la bebida oficial será la ginebra. El lujo es vulgaridad: en la molestia anárquica de un hormiguero Iván busca algo auténtico, que cifra su encanto en la maldición de una ciudad decadente.

Alzar la mano contra uno mismo
El primer jueves del ciclo está dedicado a los suicidas. El suicidio es la más flagrante disidencia y en ese terreno escarba la programación del ciclo. Participan muchos artistas pero a mí me alcanza con que vaya Vicente Federico Luy y su voz debilitada. Vicente se ha convertido en un pajarito rebelde, un animal hermoso que cree que su belleza radica en la inminencia de su extinción. Cada vez más frágil, Vicente ha vuelto a escribir y prepara un libro que se publicaría en setiembre. Mientras tanto, un jueves maldito lo recibirá en La Casona, en una reunión de suicidas y suicidados. Él y su fantasma leerán algunos poemas si los presentes hacen el silencio necesario para escucharlo. ¿Por qué hay que ir? Porque si Córdoba fuera una ciudad agradecida Vicente sería escuchado en una calle con el nombre de Iván Ferreyra. También estarán Marcelo Dughetti y Martín Toledo, y los fantasmas de Ian Curtis, Alejandra Pizarnik y Alberto Mazzocchi. Si quedan ciertas dudas, el espíritu libre de Jorge Bonino las aclarará.

Disidencia y libertad
El segundo jueves maldito (el 14) será el jueves de la sed, y el poeta en bicicleta Lucas Tejerina recitará algunos de sus poemas cuarteteros. Luego, el 21, la banda de cumbia formada por músicos de Apadim Los Hediondos del Caribe será el número central, imperdible, de una noche que también tendrá al grupo The Tristes ensuciando las cañerías de una ciudad sin auditorio. El ciclo coronará su blasfemia con el tema que hace de Iván Ferreyra un hombre maldito, las mujeres. En total son cuatro jornadas en contra de una exigencia de diversión, cuatro jornadas de desavenencia endemoniada, que ponen a prueba sobre todo cuatro cosas. Uno: que la disidencia se ha convertido en nuestro único gesto posible de libertad. Dos: que la libertad es incómoda. Tres: que Iván Ferreyra debería ser el nombre de una calle oscura, refugio de artistas y prostitutas. Cuatro: que en Córdoba, a pesar de todo, pasan cosas.

Día 1: Jueves 9 de Agosto  ::  21 hs.
Día 2:
Jueves 16 de Agosto  ::  21 hs.
Lugar:
Casa Babylon (Bv las Heras 48)
Entrada Libre y Gratuita

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