UNA INCESANTE INVITACIÓN A TRANSGREDIR
Este Viernes 25 de Abril a las 20:30 hs. comienza el año expositivo en el Museo Bonfiglioli de Villa María, con la exposición colectiva «Frontera», bajo la curaduría de Marcos Acosta. La muestra propone un pasaje a través de la obra de cuatro artistas contemporáneas: Valentina Ávila , Rocío Crosetto Brizzio, Sofía Culzoni, y Carolina Rolón, cuyas acciones se cruzan en una suerte de mestizaje, generando puntos de tensión y de diálogo permanente, situando en escena la incesante invitación a transgredir paso a paso, cada uno su frontera.
El texto curatorial de Marcos Acosta expresa sobre la muestra que «El lenguaje del arte, necesariamente, delimita un espacio. Ese espacio, a mi entender, está ligado al vivir particular de cada artista que lo crea. Es un lenguaje extraño, ya que a pesar de ser siempre distinto (hay tantos lenguajes como artistas), es común a todos. En esas fronteras que se crean a partir de esos espacios y lenguajes habitan los cruces más interesantes. Esa “cruza” genera nuevas imágenes, nuevas instancias, otros lenguajes».
Frontera es una reunión y a la vez un cruce. Cuatro artistas jóvenes, cada una en su propio lenguaje, nos invitan a recorrer no solo sus propios territorios, sino también el que se origina a partir de sus diálogos. Así, Valentina Ávila recurre al recuerdo a partir del uso de fotografías familiares que evocan un tiempo congelado y re significado a través de la pintura. En ese recuerdo, las presencias queridas son capturadas por el pincel en un juego a veces obsesivo, otras veces muy sencillo, pero siempre con una carga emocional intensa y profunda.
Por su parte Carolina Rolón a través de experimentaciones pictóricas y gráficas, nos acerca un universo rico en formas, que parten de la idea de lo microscópico volviéndolo visible, estético. A veces las formas creadas albergan otras formas, creando intensos juegos de materias, texturas. Los grabados tal vez sean el punto de mayor pulcritud y calidad conceptual: ahí, en ellos, no hay engaños. Todo está en su mínima expresión y por ello logra ser un espacio enorme.
Sofi Culzoni, por su parte, indaga en el paisaje. Pero es el paisaje interno, también originado en el recuerdo y la experiencia, el que permite estas montañas, rocas y glaciares. Los mundos allí, sutiles como vapor, se debaten en líneas y planos a veces casi imperceptibles, como mapas de lugares conmovidos por la brisa de un color sordo, hondo, que solo despierta sobresaltado cuando un color vibrante hace de timbre en esa noche. Obras de gran calidad técnica e intensidad plástica.
Por último, Rocío Crosetto, crea en si misma fronteras en sus obras. Su espacio pictórico está atravesado por personajes simbólicos que intentan dialogar, interactuar, fluctuar entre si. A veces nos inquieta pensar que entre ellos no hay diálogo sino violencia, que se agita entorno a colores saturados y muy contrastantes, en una danza macabra aunque festiva. Otras veces la sutileza del color y los contrastes nos hacen pensar que allí se entienden, entran en comunión. Sin dudas trabajos que nos confrontan con nuestra vida en sociedad, corriendo velos invisibles y mostrando el verdadero aspecto del animal que somos.
Entonces: ¿Cuántos nuevos universos se crean en las fronteras existentes entre estas artistas? ¿Será que son infinitos? Ya de por si parecen serlo, en cada “país” que sus obras conforman. Por eso en las fronteras entre ellas está el punto más alto de esta exposición: la posibilidad de darnos cuenta que el lenguaje del arte es universal cuando surge desde lo profundo del alma, cuando narra la propia vivencia volviéndola un lenguaje común a todos. Cuando se rompe la frontera.
Inauguración: Viernes 25 de Abril :: 20:30 hs.
Clausura: sin información
Lugar: Museo Bonfiglioli (Bv Sarmiento esq. San Martin – Villa María)
Entrada Libre y Gratuita






