AQUÍ Y AHORA: RAFAEL SUCARI

UN DÍA EN EL TALLER DEL ESCULTOR Y POETA

Por Jonás Perea Muñoz

Aquí y Ahora es un Ciclo de entrevistas que pretende mostrar el trabajo de referentes del Arte, la Arquitectura y la Cultura, que despiertan en mi un particular interés y admiración. Tomando como hilo conductor la posición de la persona en un recorte sensible de tiempo presente y en su cotidiano vivir.
Quizás el objetivo de este ciclo sea el de orientar al auto conocimiento de los actores involucrados, considerando al lector como juez y parte y la difusión del trabajo de personas inquietas destacadas en el medio y por ello me resultan imprescindibles.
En principio estoy pensando en tomar a la ciudad de córdoba y sus alrededores, en su condición de polo cultural, como sitio específico, aunque no es descartable ampliar fronteras en un futuro próximo.

Conocí a Rafael Sucari a través de las redes. Al tiempo pude visitar una importante muestra que realizó en el Museo Caraffa y su obra me cautivó. Al año siguiente comenzamos a trabajar en el Ciclo de arte que organizamos junto a Marta Rivero en la Sede del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba – Regional 6 de la Ciudad de Villa Carlos Paz y no dudamos en convocarlo. Abrió las puertas al conocimiento de su taller y de su casa. Su presencia en Colegio fue muy importante y desde aquel momento mantenemos una cordial relación.

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– ¿Cómo es un día en tu taller (detalles de la vida cotidiana)?

Creo que me gustaría contestar a esta pregunta hablando en plural, es decir hablar de “mis días” y relacionarlos con otra pregunta: ¿Podemos separar nuestra obra de la vida cotidiana? Pregunta a la que tanto el tiempo como las actividades están íntimamente ligadas. Por ejemplo, me gusta salir a caminar por la mañana antes de comenzar cualquier actividad, mi mirada se alimenta de la vida de las calles y del parque que está cerca de donde vivo. Pienso, cuántos de esos elementos artificiales o naturales de la ciudad se cuelan en la obra que estoy pensando, cuanto de esas ramas, cuanto de esos colores, cuanto del ritmo de la gente y de las máquinas, no lo sé, pero sin duda influyen cuando llego a mi taller. Por otro lado llevo una vida bastante desprolija en cuanto a horarios y actividades (por eso, quizás mi obra tiende a organizarse más rígidamente, como una especie de compensación). Hay cosas que sin embargo son permanentes, como las caminatas a las que me refería, mi café en el bar que ya conozco, así como la lectura (ensayos, historia, novelas) y una mirada, bastante asidua, en las redes sociales, son actividades continuas e imprescindibles.

– ¿Cuando trabajas?

No trabajo todos los días, pero sí voy al taller todos los días, miro lo hecho, reviso lo que tengo pensado, siempre encuentro algo y descarto otras cosas. El paso del tiempo y el silencio entre obra y obra, entre gesto y gesto, hacen realidad el proyecto.
Si no fuera así, en mi caso, el hacer sería una simple especulación intelectual.

– ¿Cuándo nace la obra?

En realidad ésta pregunta se complementa con la anterior, no tengo un método, no hay nada seguro, a veces son restos de otros trabajos no terminados que están reclamándome, ideas que han ido siendo postergadas, errores que han sido descartados y cobran nueva vida. Así que yo hablaría más de desarrollo que de gestación de obra, que es a lo que me he estado refiriendo. En general, me gusta la idea de las series, de continuar una línea de trabajo investigando hasta intentar que se agote, y eso puede llevar mucho tiempo.

“El Guardián” hierro y aluminio — Pulido/ patinado
Medida: 115 x 50 cm

– Siguiendo ese pensamiento podríamos preguntarnos ¿Cuándo se sabe que la obra está terminada?

Bueno, esto es difícil de contestar. Es una experiencia muy común, para la mayoría de los artistas, que en el momento de estar trabajando la obra les plantee otras posibilidades o caminos diferentes a los planificados.
Ésta una situación que todos resolvemos con dudas, a la que nos resignamos y decidimos desarrollar el punto al que hemos llegado, pero esa incertidumbre queda y te reclama. Es a la vez, un momento de exaltación por lo que se decide y una angustia por lo que no fue. Desde esa decisión, uno sabe que siempre andará buscando también aquellas otras obras que no fueron y quizás no serán y continúa trabajando en ese mar de posibilidades.

Desde esa incertidumbre sale la certeza de que toda obra es una obra no terminada, inacabada.

Esto se ve más claro en la literatura, muchos han sido los autores que hablan del total de su obra como de un solo libro, y eso, en el compendio general de su trabajo se ve claramente, así el caso de Borges es paradigmático con sus laberintos, espejos, mitologías a las que recurre insistentemente. Esto es más que un problema de estilo, es estar frente a una inmensidad imposible de abarcar, en el sentido de lo que quedó pendiente de ser y no fue.

– Si tuvieras que ligar tu obra a una corriente o a referentes actuales que alimenten tu trabajo, ¿cuáles serían?

En un momento como éste en que todos los “ismos” están atravesados por nuevas intervenciones los movimientos y las categorías han desaparecido. Sin embargo, tentativamente podría decir que el Constructivismo, o ciertas posiciones geométricas,son marcas que están presente en toda mi obra como método técnico, que de allí yo tome caminos que me lleven a explorar las texturas de la Modernidad o la pureza ascética del minimalismo va a depender del desarrollo de las piezas. No me gusta encasillarme en una sola dirección cuyas normas estéticas ya están dadas, eso es historia del arte, y la creación, si bien está sujeta a ella, no es teoría estética, la creación de la obra siempre debería ser una escalera que te lleve a otro lado.

“Fuga” hierro — pulido/ patinado
Medidas: diámetro 80 cm (2017)

– Aquí y ahora (lo primero que se te ocurra).

El resplandor de la luz, el sigiloso desplazarse de mi gato por la casa.

– Una comida, bebida y/o un postre.

El café.

– Un aroma.

El olor de pasto mojado.

– Un disco.

Serrat, Silvio, Carmina Burana, Clearence. Tantos! ese es un mundo aún más mixturado, que por su capacidad de sintetizar el momento y el espacio se transforman en uno solo.

– Un libro.

En este momento “Fama y soledad de Picasso” de John Berger. Siempre “Seda” de Baricco.

– El mejor regalo.

De nuevo en plural. Mi sillón de lectura, los gatos que alguien ha traído a mi vida, algunos encuentros sorpresivos.

– Otras disciplinas que desarrolles con comodidad y cuentas pendientes.

La poesía sigue siendo un referente. La lectura mi formación favorita. Me gustaría tener más tiempo para escribir, y por eso y “otras cositas”, escribir en este momento es tanto mi deseo como mi frustración al mismo tiempo.

“Circulo Abierto 1”— Hierro patinado
Medida: diámetro 130 cm  (2018)

– Entonces, ¿Cómo decidís hacer escultura o escribir?, parecen actividades tan diferentes.

Es una pregunta que desde los ámbitos artísticos me han hecho varias veces, y la respuesta es muy sencilla: es la misma actividad: la reflexión, el compromiso con las formas o la palabra, la búsqueda. En ambas, por más abstractas que sean, por diferentes que sean las herramientas y los materiales, uno sabe que se enfrenta al mismo misterio, siempre se parte de la impronta de tener adelante una problemática que debe ser descubierta, ponerle nombre. Siempre es un intento de descubrir nuevas relaciones, significados.
El arte, cualquiera sea la intención, intenta instaurar en la realidad miradas que antes no existían o se entendían de forma diferente: formas de los objetos, formas de las palabras, comprender haciendo. Lo que separa las artes son problemas relacionados con habilidades técnicas y ese es un tema diferente.

– Una compañía: Todo y nada (solos siempre somos más que uno, ¿no?)

Por supuesto, la soledad es necesaria, pero siempre necesitamos al cómplice, al que mira y le da credibilidad a la obra……..y a su amplitud, por supuesto. No somos sin el otro.La observación es necesaria tanto como observación en sí misma, como para el hacer. La obra siempre es un diálogo o una confrontación con uno mismo. Pero es el otro el que le da su significado, el que la instaura en la vida, el que la arranca de su soledad de objeto, de “Su ser cosa”. El arte es una construcción social con una función metafísica. No nos olvidemos que el arte nace allá en el mundo de la magia y de “lo religioso”. Tampoco nos olvidemos que al fin y al cabo la obra es un lenguaje, no el de la lógica sino el de la materia o la palabra que se reorganiza desde otra forma y lo traduce. Es “el otro” el que la instaura en el mundo humano, social a través de la observación y de la crítica.

– Un lugar en el mundo.

Mi taller.

– Comentanos un poco de tu trayectoria.

Bueno, yo suelo decir que vengo de la literatura y a veces cambio y lo digo a la inversa. Lo cierto es que yo mismo no lo sé con certeza y posiblemente no tenga mucha importancia. Para enmarcarlo temporalmente digamos que por los años 60 y pico publique mi primer libro de poesías y al mismo tiempo tuve la suerte de asistir a los talleres libres de la UNC. donde May Musso, una persona extraordinaria, estaba a cargo de nuestros intentos. Claro, era una época donde se establecía otras relaciones entre las actividades artísticas, que habilitaba a una búsqueda de ensambles, y era común las muestras plásticas con lecturas de poesía. No digo que fueran mejores o peores tiempos, todos sabemos, los logros y las frustraciones de esa época! Después, como muchos de mi generación, yo hice una elipse de tiempo, y durante un largo período abandoné la escultura, pero no el arte. Comencé a trabajar y conocer el oficio de Forjador de hierro, que tiene su magia y me dio un conocimiento enorme de los materiales, del hierro como materia particularmente. Durante esos años, a la vez tuve una riquísima práctica de taller con el maestro Miguel Ángel Budini. En fin, esa fue una etapa tormentosa y variada en que nuevas prioridades se acercaban, la familia, los hijos, etc. Recién volví a trabajar en escultura en los años 80 / 90 en el que viajé a Nueva York, y eso cambió definitivamente mi perspectiva. Cuando se activa una parte de la creatividad se movilizan todos los aspectos internos y se activan la movilidad de las búsquedas.

– ¿Cómo fue la estadía en NY?

Muy intensa y muy difícil al mismo tiempo. Por un lado está el tema de la supervivencia, del trabajo, de las relaciones humanas y eso lleva mucho tiempo de solucionar cuando sos extranjero. Sin embargo el aspecto cultural compensa todas esas vicisitudes.En ese momento yo escribía crónicas de arte y vivencias cotidianas de Nueva York para la Guía Cultural de Córdoba., lo que hacía que mi inmersión en el mundo cultural fuera muy intensa. Ningún artista puede vivir en Ny y salir indemne. La ciudad en si es una experiencia abrumadora de la cual no puedes abstraerte. Durante ese tiempo, repitiendo aquellas primeras experiencias en Córdoba, volví también a la escultura, y tuve mucha suerte, pude exponer en un museo, participar de trabajos colectivos y en un concurso inter estatal obtener un “Best of The Show”.

– Y el regreso…

(Risas) bueno vos sabes que ningún regreso es fácil. En ningún tema. Durante un largo tiempo uno no sabe si está aquí o allá, y todo suena extraño, los lugares que estaban abiertos están cerrados, uno puede ser un extraño en su propia tierra. Yo tuve la suerte de encontrarme con gente de una gran generosidad, como Cecilia Vélez que me abrió su taller para trabajar, en fin, volver es un largo camino en el que es necesario decidir si es un camino, de regreso y se queda en la nostalgia o es uno de ida, que hay que armar de nuevo las expectativas y los senderos.

– ¿Cómo es el paso del taller al museo y viceversa?

La experiencia de exponer en un museo, es un desafío muy especial. El tiempo (dos años) que me llevó preparar la muestra que realicé en el Museo Caraffa el año pasado fue una experiencia muy fuerte y después de realizada no es fácil volver al taller. Por muchas razones, en una exhibición de ese tipo te enfrentas a miradas mucho más anónimas que las que recibís en una galería, y al desafío de la crítica mucho más especializada, por lo que la tensión y el estrés son aún mayores. Y esto, la mayoría de las veces puede ser muy traumático. Exhibir es exhibirse, es poner en valor la obra, lo que uno hace y lo que uno es. No fue mi caso por suerte, yo me sentí muy realizado. Hay, también otro aspecto más personal como lo es el golpe de ver toda la obra junta, trabajos de años quizás. Ésta es una experiencia incomparable, creo que ahí entendés realmente lo que estás haciendo, que va más allá de lo bueno o malo. Es algo así como el tiempo detenido o resumido que se te muestra desnudo. Por eso, a veces, las exposiciones dan esa sensación de final.

– ¿Podes anticipar algo de lo que estás trabajando ahora?; fecha para una próxima muestra.

Paralelo a mi trabajo de escultura, estoy coordinando, junto a Marta Rivero, un taller de materiales, (barro, madera, hierro) con la idea de explorar tanto las posibilidades materiales como plásticas de su uso. Es una propuesta que es casi un desafío de largo alcance, pero tenemos la suerte de estar trabajando con personas que ya vienen de diferentes ramas del arte, lo que le da al grupo una sensibilidad muy especial, y la percepción de Marta que viene de la crítica y la curaduría le da un toque complementario muy enriquecedor a la tarea.
Respecto a mi tarea de escultura, específicamente, no te puedo adelantar mucho porque como dije antes, mis piezas tienden a ser un proceso, pero podría darte el nombre de la serie, lo que puede acercarte a la idea en la que estoy abocado: “Exploración sobre vacío”. La novedad, en este tema, sería que después de tanto tiempo de explorar las esferas, en este momento estoy haciendo esa exploración con el cubo. Hay ciertos aspectos en que la geometría se complementa y se deriva, te lleva a otra búsqueda y otro encuentro. Tengo también la intensión de recatar el tema de las texturas, que tanto amé. Rescatar lo que por fotos aprendí del gran maestro catalán Subirach. En fin, estoy en eso. El proyecto en desarrollo es en una serie de obras de tamaño tanto pequeño como mediano y grande. Tengo una propuesta para un trabajo que podríamos denominar como descomunal o monumental, una muestra a gran escala, pero aún es muy temprano para hablar de eso.

– Última pregunta: ¿Qué es el arte para vos?, danos tu definición del arte.

Siempre me aparecido muy acertada el comentario de Georgia O Keeffe, la gran pintora norteamericana, cuando decía que en esta tarea, más que la fama y el dinero, el desafío es hacer visible lo invisible.

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El trabajo que Rafael Súcari viene realizando en escultura es contundente y su factura impecable. Su carga intelectual puesta al servicio del material y la síntesis formal logran captar la atención del observador en todas sus dimensiones.
Sus obras no tienen tiempo pero si dialogan con el espacio.
Chapeau

Jonás Perea Muñoz / Aquí y ahora – Ciclo de entrevistas / Junio 2019

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